Uno de cada cinco estudiantes de FP tiene ya más de 30 años

B.G.R. / Burgos
-

La evolución. Este curso suponen el 22,5% del total del alumnado, mientras que en 2009 representaban tan solo el 13%.

La formación práctica y los dos años de estudio que requieren los módulos son dos de los atractivos de estas enseñanzas. - Foto: Alberto Rodrigo

La cifra total de matriculaciones en Formación Profesional se ha estabilizado este curso después de más un lustro en alza, con datos similares a los del pasado. Pero esta tendencia global no se da entre aquellos que con 30 años o más deciden volver a las aulas eligiendo estos estudios como la mejor opción para incorporarse al mercado laboral. El número de estudiantes con este perfil ha crecido este año un 8,3% y supone ya el 22,5% del total del alumnado.

Los últimos datos oficiales de la Consejería de Educación así lo revelan. Los ciclos formativos de grado medio y superior que se imparten en Burgos cuentan este curso con un total de 6.081 matriculados, 52 más que el pasado, de los cuales 1.368 son treintañeros o superan esa franja de edad. Se trata de un centenar más que en 2013-2014, si bien este ritmo de crecimiento se está frenando respecto a los años más crudos de la crisis económica del país.

Si comparamos las matriculación de este colectivo de ‘mayores’ respecto al ejercicio escolar 2009-2010, los números se disparan. En ese curso había matriculados 640 estudiantes con más de 30 años, lo que suponía un 13% del total, que ascendía a 4.940. Es decir, que la cifra se ha duplicado hasta la actualidad, mientras que en el conjunto de estudiantes de estas enseñanzas se ha incrementado un 23%. El año escolar de mayor crecimiento de este alumnado fue 2012-13, con una subida del 30% hasta los 1.152 estudiantes.

En cuanto a las preferencias a la hora de elegir modalidades, estas se reparten casi a partes iguales entre los ciclos formativos de grado medio (el 54,5%) y los superiores (45,5%). En lo que sí que se dan diferencias significativas es en lo que a la modalidad se refiere, ya que la presencial atrae al 80% del alumnado frente al 20% restante que opta por la de a distancia.

Las especialidades más demandadas coinciden en algunos casos con las del resto de estudiantes, principalmente las que afectan a la rama sanitaria y a la hostelería y cocina. No obstante, hay un tercer grupo, el industrial, que despierta mayoritariamente el interés de los alumnos que superan la media de edad habitual para cursar este tipo de enseñanzas.

Los perfiles

Dentro del colectivo de mayores de 30 años, los perfiles son muy diversos, según explica el director provincial de Educación, Juan Carlos Rodríguez Santillana. En este punto, hace referencia a personas que en su momento acabaron la  educación obligatoria y que ante la falta de trabajo deciden volver a las aulas, o también a los que han perdido su empleo y optan por reforzar su formación. A ellos se unen los universitarios, con o sin experiencia laboral, que ven en esta vía un camino para la especialización o para acceder a nuevos campos de formación distintos a los suyos.

En cualquier caso y sea cual fuere el perfil, lo cierto es que el aumento de estudiantes veteranos en la Formación Profesional obedece en la mayoría de los casos a la crisis y a las dificultades para acceder al mercado laboral. Sin embargo, el responsable provincial augura que estas elevadas cifras de matriculación tocarán techo en los próximos años si la «tendencia se confirma», tal y como ha ocurrido ya con las generales del conjunto del alumnado.

La explicación que ofrece Rodríguez Santillana a esta circunstancia pasa por que la demanda de los estudios de FP responde a una cuestión «coyuntural» y «no a un cambio en la estructura social».

Al respecto, el director del centro integrado Simón de Colonia, Manuel Martín, también vaticina que estas matriculaciones se frenarán, si bien cree que aún es pronto dado que la recuperación del empleo va «muy lenta». Atribuye directamente a la crisis el incremento de alumnos de mayor edad, si bien precisa que este colectivo siempre ha estado presente en las aulas con el fin de actualizar los conocimientos de determinadas áreas, aunque antes su representación respecto al total era del 8% y ahora supone casi en el 20% en el caso de su centro.

«Estas personas han buscado en la FP una salida rápida», remarca Martín, en referencia a los dos años de duración de los ciclos formativos y al hecho de que a diciembre de 2014 el grado de inserción laboral del centro ascendía al 68%. De hecho, asegura que en el módulo de Fabricación Mecánica el 45% de los estudiantes tienen más de 30 años, mientras que reconoce que hoy en día las empresas suelen demandar técnicos pero «muy cualificados» más que ingenieros. Al margen de los datos y las estadísticas, subraya el lado positivo que tiene la presencia en las clases de los estudiantes de mayor edad por cuanto contribuye a generar un «buen ambiente».