Familiares de internos de San Salvador exigen más personal

S.F.L.
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Denuncian a través de un escrito con 257 firmas que algunos ancianos no se levantan de la cama por la falta de auxiliares. También recriminan el escaso interés de los diputados provinciales en las residencias

Los servicios de limpieza, lavandería y cocina también se ven muy afectados por falta de trabajadores. - Foto: S.F.L.

Familiares y amigos de internos de la residencia para personas mayores de San Salvador de Oña exigen que aumente el número de personal cualificado. Denuncian que personas que tienen problemas de movilidad no se levantan de la cama durante días por la falta de trabajadores. Todavía siguen sin cubrirse dos plazas de auxiliar a media jornada y una a tercio. La de terapeuta ocupacional sí que lo está desde septiembre.
Como consecuencia de esta carencia, según los trabajadores se suceden los accidentes, las bajas entre los empleados y las contingencias entre los usuarios. El diputado de Personal, Lorenzo Rodríguez, afirma que el problema que tiene la residencia oniense es que «no encuentran personas para   ocupar las plazas de auxiliar de enfermería que salen», teniendo en cuenta que la gran mayoría son de media jornada. 
El tema se ha tratado en la institución provincial y se pretende conseguir que los puestos de eventuales pasen a ser personal fijo. «Tenemos cinco residencias y la Diputación hace un gran esfuerzo para poder llegar a todo. Queremos que los trabajadores tengan menos trabajo», afirma Rodríguez. 
Para intentar que la situación cambie, los parientes de los residentes han recopilado 257 firmas. También acusan a los diputados provinciales de «mostrar poco interés» hacia estas personas alegando que el último fin de semana de agosto, que se celebró el 50 aniversario de la residencia, coincidiendo con sus fiestas, solo acudieron el presidente de la Diputación y la presidenta de la Comisión de Sanidad de los 25 corporativos, «que cobran sus buenos sueldos», declara uno de los familiares. 
Aunque la ausencia más notable para este grupo fue sin duda la del diputado provincial de La Bureba, Arturo Pascual. ¿Tendría miedo a las reivindicaciones sindicales? ¿no había dieta? se preguntan. Estos interrogantes flotan en la atmósfera de la zona tras un mes de dicha celebración.
Los familiares y amigos que forman parte de este grupo reivindicativo consideran que los representantes deberían reflexionar y mentalizarse de que las diputaciones están para atender a los pueblos, que su función es de servicio público, y para ello deben visitar de vez en cuando las localidades que gestionan e interesarse por sus necesidades. «Somos partidarios de que existan y perduren cumpliendo a rajatabla las obligaciones para las que fueron creadas», manifiestan. 
Otro hecho al que estas personas se muestran en contra es la gran cantidad de dinero que se dedica a la Vuelta Ciclista Burgos y a otros clubs de fútbol. «Estos eventos suponen mucho gasto que bien gestionado podrían subsanar todos los recortes de personal en las residencias de tercera edad, que tienen que hacer malabarismos para atender a los ancianos», exponen.  Ante todo tipo de reflexiones, el grupo cree que «no es tan necesario» tener a los políticos tan altamente cualificados, sino «disponer de gente cercana que se interese por los problemas del día a día».