"La bajada de producción este semestre será del 30%"

I.M.L.
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ENTREVISTA | César Moñux, el máximo responsable en Aranda de Michelin (la mayor empresa de la comarca ribereña), analiza con cautela las consecuencias de la crisis económica por la covid-19

César Moñux analiza con cautela las consecuencias de la crisis sanitaria para Michelin en Aranda. - Foto: Alberto Rodrigo

Con más de 1.200 trabajadores, Michelin es la mayor empresa ubicada en la comarca ribereña y su situación en la actual alerta sanitaria sirve, en gran medida, de termómetro para la economía comarcal. Tras una parada de casi un mes y un ERTE en vigor, su director, César Moñux, analiza el presente y el futuro a corto plazo.

Antes de estallar la pandemia, la factoría de Michelin Aranda estaba en un año clave, con unas perspectivas de mantenimiento de empleo.

Eso es. Mi objetivo era conseguir mantener los números del año pasado, teníamos que luchar en un año difícil, complejo, con incertidumbres a nivel de mercados, geopolítica y dentro de la movilidad por la descarbonización. El objetivo este año era mantener los resultados de 2019, que habían sido un 5% menos de producción que el año precedente. Mi gran ambición era conseguir mantener los ritmos de producción, intentar hacer 135.000 toneladas.

Sin embargo, la decisión de parar tres semanas en el mes de marzo se tomó de manera muy rápida.

Nosotros paramos las instalaciones para salvaguardar la salud de las personas y sus familias, esa fue la razón fundamental. Sí que es verdad que nos habríamos visto obligados a parar por falta de materias primas, pero nuestra parada fue por una decisión de la empresa por salvaguardar la salud de nuestras personas, porque al ser una actividad esencial no paramos por el estado de alarma.

¿Una máquina tan bien engrasada como esta factoría tiene fácil parar su producción? ¿Y el reinicio de la misma?

Para hacerlo planificado habría necesitado más de una semana para parar optimizando todo el producto en curso. Se hizo una parada tan súbita porque por encima del dinero que podría costarle a la empresa estaba la protección de las personas que trabajan en estas instalaciones. Desde luego no fue fácil. Nos movilizamos incluso los que trabajábamos el domingo para planificar la parada lo mejor posible pero siempre con nuestro compromiso de hacerlo en el último equipo del lunes 16 para salvaguardar la salud de las personas.

Como no fue fácil la parada, tampoco lo ha sido la puesta en marcha progresiva, con las primeras personas llegando a la fábrica el 13 de abril pero hasta el 16 no hicimos la primera cubierta cocida. Se van arrancando de forma secuencial cada uno de los talleres, fueron llegando personas y el 100% de las que podían trabajar lo hicieron el jueves 16, menos las que consideramos vulnerables o especialmente sensibles que hemos protegido más allá de lo que marca la ley y no han venido a trabajar.

Otra de las medidas es que cada turno lo subdividíamos en tres. Es decir, a los turnos de mañana, tarde, noche y descanso, cada uno de ellos hace entradas escalonadas, con un margen de media hora, para favorecer la distancia interpersonal y evitar la propagación de virus.

¿Qué otras medidas se han implementado en la factoría arandina?

Se ha escrito un protocolo del que ya se habla como ‘Protocolo Michelin’ porque esta es la sexta semana que llevamos trabajando con él, que ha sido enriquecido por los delegados sindicales y los de prevención, y que tiene cinco ejes principales. Yo destacaría las medidas para reforzar la higiene, se les ha dado a todos un kit con gel hidroalcohólico y pulverizador desinfectante para su puesto de trabajo, además de ponerlo a disposición en todas las salas de reuniones y zonas comunes.

Otro eje ha sido reforzar la limpieza de viales, zonas comunes, oficinas, salas de reuniones y taller. También hacemos control de temperatura a todas las personas que entran en la fábrica, ya sean empleados de Michelin o de subcontratas o transportistas.

En cuanto a las distancias interpersonales, se han hecho modificaciones físicas en las salas de reuniones y plataformas de trabajo, con policarbonatos para separar físicamente todos los puestos. Y donde la distancia interpersonal no es posible, es obligatoria la mascarilla a menos de dos metros y animamos al uso de la pantalla facial cuando se trabaja en continuo a menos de un metro. Por eso, todas las personas recogen una mascarilla en el control de temperatura, desde el primer día damos una mascarilla a toda persona que entra.

¿Cómo afrontó la plantilla la parada de abril y, sobre todo, el regreso al trabajo en un momento en el que la pandemia estaba arrojando unas cifras escalofriantes en España?

La valoración general ha sido muy positiva de la parada, porque sabían que era por su salud. Y lo sé porque tengo la información directa de los miembros de mi equipo directivo y por una encuesta anónima que hemos lanzado, donde expresaban cómo se encontraban, su estado de ánimo y cómo se enfrentaban a la vuelta al trabajo tras la parada.

En cuanto a los sentimientos al regreso, cada una de las personas habían sido contactadas para explicarles el proceso, con cada uno estuvimos entre 15 y 30 minutos hablando con ellos para dar sentido a porqué volvíamos, porque arrancamos porque hacemos 100 productos diferentes, muchos para el transporte que ha sido una labor fundamental durante el confinamiento, y nuestros clientes nos lo reclamaban para atender las necesidades a nivel mundial. Les queríamos hacer partícipes del papel fundamental de esta fábrica para no parar el transporte o las ambulancias, entre otros.

Además, lo hacíamos con medidas de seguridad que, después de una semana, nos sentíamos orgullosos de cómo había funcionado y de cómo habían reaccionado las personas sin haber problemas de salud en la fábrica.

He sentido a flor de piel el miedo ante la novedad de volver a la fábrica, de cómo la dejaron y cómo se la encontraban, de sorpresa grata de todas las cosas que se habían hecho en las instalaciones en torno a la seguridad y la salud. Puedo decir que frente a la sensación de miedo o rabia por circunstancias que algunas personas habían llegado a vivir, el sentimiento era la voluntad y la tenacidad por, de nuevo, poner en marcha esta fábrica porque lo hacemos por nuestros clientes, por nuestras familias y por el futuro de esta ciudad. Algo que cuando lo entendían nuestro equipo, ha habido una movilización para poder suministrar producto a nuestros clientes.

En cuatro días la pusimos al 80% de capacidad, que es lo máximo que podíamos hacer con las personas que teníamos, lo que fue un éxito, y progresivamente con más incorporaciones ahora la tenemos al 90% de la capacidad los días que se trabaja.

Con todo y con eso, se ha tenido que acudir al ERTE para todo Michelin España y Portugal. ¿En qué momento se dieron cuenta de que tenían que hacer uso de esta medida?

Nosotros necesitábamos arrancar porque necesitábamos producir para nuestros clientes. Nuestras señales de que a medio plazo, posiblemente, no íbamos a necesitar toda la capacidad o todos los días se intuían desde que nos pusimos en marcha. Al principio utilizamos la flexibilidad que aporta nuestro convenio colectivo. No obstante, sabiendo que cada fábrica hace un producto diferente, la crisis es diferente y afecta de diferente forma a cada una de las producciones.

La necesidad del ERTE nos viene porque con la flexibilidad que tenemos en nuestro convenio colectivo no podemos hacer frente a la grave crisis que nos enfrentamos como producción de neumáticos en general, con unas fábricas más tocadas que otras, en el medio plazo, en los próximo meses, e iríamos más allá de lo que nos permite nuestro convenio colectivo. Eso no quita que hubiera la necesidad de suministrar cubiertas de muchas gamas de camión para nuestros clientes, por eso arrancamos, haciendo cambios de dimensión para poder dar respuesta a todas las necesidades que había.

¿Fueron duras las negociaciones?

Nosotros normalmente no recurrimos al ERTE, recurrimos a nuestra flexibilidad. Yo no estaba en esta fábrica pero únicamente en el año 2012 hubo un pequeño ERTE ante una situación de crisis potencial importante.

Esta negociación ha sido dura pero responsable. Nosotros compartimos de forma transparente con la parte social cuál es el contexto al que se enfrenta la empresa, y coincidimos empresa y representantes responsable, que en esta fábrica hay cuatro centrales sindicales, CCOO, CSIF, UGT y USO, en buscar empleo estable y de calidad. Y para mantenerlo, viendo cómo afectaba a algunas líneas de producción, por ese orden, más a los neumáticos de turismo, seguidos de los de construcción y quizá los que menos tocados estamos somos los de camión y agrícola, pero viendo que cuando hacemos algo lo hacemos para todo Michelin España la mejor solución era el expediente de regulación temporal.

Cuando lo hablamos con ellos, había dos puntos de partida distintos pero llegamos a un acuerdo que se pudo empezar a aplicar desde el pasado martes 19 y en este pasado fin de semana y en el siguiente ya hemos comunicado que vamos a hacer uso del ERTE para seguir trabajando los días entre semana con las personas al máximo de capacidad pero aplicar ese ERTE estos dos fines de semana.

¿Cómo va a afectar esta nueva situación laboral a la producción de la factoría arandina?

La parada de casi un mes es equivalente a un 8%, si solo hubiésemos hecho esa parada y antes hubieses hecho lo mismo que el año en anterior y después lo mismo que el año anterior, la parada se puede limitar a ese 8% con respecto al total del año.

Si hablamos del primer semestre, parar un mes supone el 16% solo por ese mes. Si luego además, una vez que hemos arrancado, no estamos al 100%, también estamos produciendo menos. Si además estamos parando los fines de semana, cosa que no hicimos el año pasado, también estaremos produciendo menos.

Yo puedo decir que este primer semestre, respecto al mismo periodo del año pasado, nosotros habremos bajado en torno a un 30%.

¿Y para el segundo semestre cuál es la previsión?

El ERTE lleva hasta el 15 de septiembre y nos permite parar hasta 70 días naturales, que no quiere decir que vayamos a parar, nuestra ambición en el camión no es agotar los 70 días, pero sí pararemos algunos fines de semana.

Según las estimaciones de Michelin en el mercado general, que es muy incierto, puede ser un 10% menos que en el segundo semestre de 2019, es lo que dicen los mercados del neumático a nivel general. Entonces, el año 2020 va a ser muy duro, ya lo era al inicio, y más con estas circunstancias.