SOS, salvemos el Rudrón

F.T.
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Los alcaldes de la cuenca, tras los daños de las últimas inundaciones, exigen a la CHE y a la junta rectora del Parque Natural Hoces del Alto Ebro y Rudrón medidas urgentes «para que vuelva a ser un río vivo»

Los daños en el cauce son evidentes. - Foto: Patricia González

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SOS Salvemos el Rudrón

El Rudrón, río de vida durante siglos, se ha convertido desde hace años en un auténtico quebradero de cabeza para los vecinos de los pueblos ribereños que, de forma cíclica, sufren sus incontroladas y torrenciales avenidas sin poder hacer nada para minimizar los daños en las infraestructuras públicas y propiedades privadas, muchos de ellos fruto de la desidia e inacción de las administraciones encargadas de velar por la conservación y limpieza de un río que ha sido fuente de riqueza y que hoy se ha convertido en varios tramos en una improvisada cantera y montoneras de árboles secos y maleza.

Con los daños aún visibles de las últimas inundaciones, las ocurridas en diciembre del año pasado, los alcaldes de los municipios de la cuencas (Sargentes de la Lora, Tubilla del Agua y Valle de Sedano) están elaboran un informe que trasladarán a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y a la junta rectora del Parque Natural Hoces del Alto Ebro y Rudrón, dos organismos que consideran los regidores deben actuar para que el Rudrón recupere su curso natural, su hábitat y su riqueza piscícola.

Esto es lo que reclaman, en líneas generales y si entrar en más detalles, Carlos Gallo, alcalde de Sargentes de La Lora, y Luis María Puente, regidor de Tubilla del Agua, mientras recorren el curso del Rudrón, desde la localidad de Moradillo del Castillo a San Felices del Rudrón (barrio de Nápoles) comprobando los destrozos causados por la fuerza incontrolada del agua, además de en esos dos pueblos, en los de Santa Coloma, Bañuelos, Tablada, Tubilla y Covanera.

«Hay atrapamientos de árboles, cambios de curso del río, arrastre de piedras y una vegetación, en especial las alisas, que se ha adueñado del cauce y riberas de un río muerto en su estado actual, un río sin vida, y las consecuencia de esto se ven aguas abajo, donde se lleva pasarelas, dotaciones municipales e inunda viviendas», señala Gallo, quien considera que ha llegado el momento «de poner los mimbres para devolver algo de vida al río».

Lo mismo opina Puente, quien insiste en que el Rudrón «es uno de los ríos más bonitos de la provincia y todos deberíamos de cuidarlo» y lamenta «el estado de abandono que sufre desde hace años por falta de mantenimiento», asegurando que con las avenidas sufridas «el cauce ha sufrido un considerable incremento de sedimentos con movilidad efectiva y acumulación de madera muerta que, por sí solos, son capaces de producir desbordamientos incontrolados».

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