Madrileños y vascos, los más interesados en el turismo rural

I.M.L.
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La demanda de información a los alojamientos se centra en espacios naturales y rutas de senderismo

Una decena de estas casas rurales en la zona están designadas como alojamientos esenciales en estado de alarma. - Foto: DB

Más de dos meses solo viendo edificios y asfalto durante el confinamiento, sin poder abandonar su lugar de residencia, lleva a muchos habitantes de las grandes ciudades a empezar a pensar en las escapadas que van a realizar en cuanto se pueda cambiar de provincia. Esta circunstancia está haciendo que el 70% de los posibles clientes que llaman para informarse sobre la oferta de alojamientos rurales en la comarca ribereña sean de Madrid o del País Vasco, animados por la cercanía de esta comarca a sus lugares de origen. "De momento están llamando para preguntar y hacen alguna reserva pero condicionada a la fase en la que estemos en ese momento, con el compromiso de que, si no pueden venir por ese motivo, les devolvemos el dinero de la reserva", explica Ana Belén Velasco, secretaria de la Asociación de Casas Rurales Ribera del Duero Burgalesa (Acriduero).

Las preferencias de los interesados en escaparse a esta zona también reflejan un cambio de tendencia, en la que el enoturismo ha dejado un hueco al turismo de naturaleza. "Antes nos llamaban mucho y nos preguntaban por la oferta de museos para visitar y, sobre todo, las bodegas a las que podían ir, pero ahora nos preguntan por si hay caminos en la naturaleza cerca, porque están buscando zonas que no estén masificadas, y muchos planean venir para hacer reuniones familiares, para juntarse en un punto medio familias que viven en distintos puntos", comenta Velasco, que reconoce que "el turismo rural puede ser una buena alternativa ya que va a estar difícil lo de viajar al extranjero y con las playas del litoral español restringidas para su uso normal".

Nuevos usos. A la hora de dar el servicio a los clientes, los asociados de Acriduero, que son un total de 26 empresarios que regentan el 30% de los alojamientos existentes en la comarca, siendo la mayor asociación de este tipo en la provincia, se han tenido que habituar a modificar su manera de trabajar para seguir dando el mejor servicio a los clientes, extremando las garantías de seguridad sanitaria. "Hemos tenido que hacer modificaciones por seguridad, como a la hora de recibir a los alojados, hacemos el papeleo lo más rápido posible y guardando la distancia de seguridad", explica Ana Belén Velasco.

Lo que antes era una obligación, la limpieza de la vivienda tras la salida de los clientes, ahora se ha convertido en una concienzuda tarea de desinfección. "Cuando se van, nosotros no les vemos, nos dejan la llave dentro de la casa y esperamos 48 horas antes de entrar para hacer primero una desinfección, luego la limpieza habitual y después otra vez la desinfección con virucidas homologados, para después dejar la casa cerrada otro día entero hasta que pueda volver a entrar otro cliente", relata la secretaria de Acriduero.

Esta rutina de preparación de las casas rurales ya la tiene interiorizada al tener a su cargo varios de los alojamientos esenciales designados por la Junta de Castilla y León, que en la comarca han sido una decena en este estado de alarma. "Nos sirve para cubrir costes y, sobre todo, para dar un servicio, porque la gente que ocupa nuestras casas no hubiese tenido donde alojarse si no", reconoce Velasco. Sin embargo, la ocupación de las viviendas ha variado mucho por las circunstancias que acarrea la alerta sanitaria, provocando que "la mayoría son grupos pequeños y no quieren compartir habitación, por ejemplo, una casa con doce plazas pueden estar ocupándola tres personas, rondando el 20% de la ocupación habitual, y solo de lunes a viernes", como le está pasando a Ana Belén Velasco en algunas de sus casas rurales.

Desde Acriduero esperan que, a pesar de haber perdido ya la primavera, que es una de la épocas de mayor ocupación, las especiales circunstancias hagan que el verano registre una mayor ocupación de los alojamientos rurales para paliar las múltiples cancelaciones que sufrieron al decretarse el estado de alarma a nivel nacional.

Más promoción. Las pérdidas que ha acumulado el sector del turismo rural en la comarca durante todo el estado de alarma serán difíciles de recuperar. Por ello, han solicitado a la Diputación de Burgos que incremente las acciones de promoción de la provincia y, por lo tanto, de la comarca, para que los posibles visitantes se decanten por estas zonas. "En la última reunión que mantuvimos con responsables de la institución provincial les pedimos que hiciesen más promoción, necesitamos que la gente conozca la amplia oferta de la zona para que se animen a venir", apunta Ana Belén Velasco, secretaria de Acriduero.

El hecho de que la comarca ribereña haya sido una de las zonas de la provincia que más ha tardado en pasar a la fase 1 supone un lastre para los hoteleros y gerentes de casas rurales, porque "otras zonas nos han adelantado y eso se puede notar a la hora de decidirse por un lugar u otro para reservar", aunque desde mañana toda la provincia se iguale.