El Ayuntamiento también aportará fondos propios alConsorcio del tren

Á.M / Burgos
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La renegociación del vencimiento de la deuda obligará a poner dinero municipal • Para Villalonquéjar se busca otra prórroga

Borrar la huella que dejó el tren costó más de 100 millones de crédito que no se ha podido afrontar todavía. - Foto: Luis López Araico

2014 va a ser el año en el que la quiebra técnica de los dos consorcios de los que el Ayuntamiento forma parte va a empezar a tener consecuencias directas sobre las arcas locales. Y las tendrá porque el Ejecutivo de Javier Lacalle no solo saldrá al rescate del ente formado con Caja de Burgos (hoy Fundación) para ampliar el polígono de Villalonquéjar, sino que también hará lo propio en el del desvío ferroviario, del que formaron parte originariamente las dos extintas cajas locales junto a la administración local.
En el primer caso hoy se va a producir una reunión para explicar que el Ejecutivo local ofrecerá a los expropiados (a los que se adeudan 12,5 millones) solicitar de mutuo acuerdo una nueva prórroga al TSJ para evitar el embargo y posterior subasta de las parcelas. El Tribunal dictaminó que debía tener en su mesa un acuerdo entre ambas partes antes del 31 de diciembre o, de lo contrario, decretará el embargo.
Las reuniones mantenidas hasta la fecha no han servido para alcanzar un acuerdo definitivo, sobre todo porque, además de la deuda con los expropietarios del suelo, existe la deuda principal, que es de 96 millones (4 ya han vencido) y que está repartida entre CaixaBank e ICO. Es el ICO quien se niega a refinanciar y el Ayuntamiento quiere un acuerdo global antes de comprometerse a  ‘rescatar’ al Consorcio (inyectando dinero público) para pagar a los expropiados.
Dado que el ICO no se ha movido de su posición, Lacalle pedirá más tiempo. La oferta, en su mínima expresión, es esta: meter un escrito en el TSJ firmado por ambas partes para detener la ejecución de sentencia (el embargo) y dar  así «unas semanas» al Ayuntamiento para encajar el puzzle y salvar el polígono haciendo aportaciones anuales hasta pagar a los expropiados.
CaixaBank sigue mostrando su disposición a refinanciar la operación al compartir con el Ayuntamiento la opinión de que Villalonquéjar será viable si logra salvar los obstáculos financieros. Sin embargo, la Fundación Caja de Burgos se ha puesto de perfil y «ahora dicen que no quieren saber nada», según fuentes municipales vinculadas al caso.
Esto ha propiciado un deterioro muy fuerte de las relaciones entre el Ejecutivo local y la Fundación, a la que no pocos señalan como corresponsable de la situación de quiebra técnica del ente del que forma parte.

Y la otra

Más optimismo hay en lo que toca al Consorcio del desvío ferroviario. Este año han vencido letras de los préstamos contraídos en su momento con Caja de Burgos, Cajacírculo y Dexia por valor de 18 millones de euros. En este caso no hay expropiados, pero sí hay que pagar ese dinero toda vez que no cuajó el intento de firmar una suerte de dación en pago.
«Está más avanzado el acuerdo en el caso del Consorcio del ferrocarril que en el de Villalonquéjar», asumió ayer el propio alcalde, que manifestó su intención de «firmar los acuerdos» que insuflen viabilidad a ambos «a lo largo del primer trimestre». Para eso va a ser necesario que el Ayuntamiento comprometa el abono de una cantidad aún por determinar, pero que será superior al millón de euros, según fuentes municipales.
La operación se firmaría por dos años salvando de momento la situación de falta de liquidez y confiando en que el mercado del suelo recupere un pulso normal, momento en el que los activos volverían a ser tales y se podrían lograr ingresos para evitar el colapso definitivo. Así que al final el Ayuntamiento tendrá que abrir la hucha pública. Y tendrá que hacerlo dos veces.