Los gobiernos ponen coto a los carburantes

SPC
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Los gobiernos ponen coto a los carburantes

Algunos países europeos han comenzado a tomar medidas para limitar o prohibir los turismos más contaminantes

Los cambios llegan para todos y también para la industria del motor. Varios gobiernos occidentales han empezado a adoptar medidas contra los vehículos contaminantes, con la previsión de que dejen de ser fabricados en un par de décadas, o menos en algunos casos, mientras que las grandes ciudades ya se han adelantado con el cierre del acceso a zonas para los coches de combustión.
Todo ello para intentar paliar el nocivo efecto de la contaminación, que causa millones de muertes cada año, en especial en personas vulnerables, como ancianos y niños. Más de 1,7 millones de menores de cinco años perecen al año por causas medioambientales, según datos de la Organización Mundial de la Salud.
La Comisión Europea ha presentado su estrategia contra el cambio climático a largo plazo, una hoja de ruta que propone que la Unión Europea reduzca emisiones contaminantes en un 80% para 2050 y se convierta en una economía neutra en carbono. El transporte es responsable de cerca del 25% de las emisiones de CO2 y Bruselas imagina un futuro con coches eléctricos para el tráfico rodado, cada vez más autónomos, eficientes y conectados.
Madrid ya ha puesto en marcha un plan para reducir las emisiones de dióxido de nitrógeno, con mayores restricciones para los vehículos más contaminantes, de modo que no pueden entrar en la almendra central de la capital los coches con motor de gasolina anteriores al año 2000 y los diesel de antes de 2006.
Se trata de una iniciativa que empieza a ser tendencia en diferentes capitales. En ese sentido, Alemania está siendo un país pionero y la Justicia ha emitido varias sentencias prohibiendo la circulación de los turismos más contaminantes en Berlín, Hamburgo, Stuttgart o Fráncfort en el momento en que se registran niveles superiores de polución.
En París, la alcaldesa Anne Hidalgo ha anunciado que quiere peatonalizar los distritos más céntricos para paliar el negativo impacto de las emisiones en la calidad del aire y en los monumentos.
Otras ciudades como Londres, Singapur o Estocolmo fijaron hace tiempo peajes de congestión que gravan el acceso de vehículos a sus centros urbanos durante determinadas franjas horarias.
Mientras las ciudades avanzan en esa línea de medidas, diferentes gobiernos ya tienen planes para acabar con los coches con sistema de combustión. A primeros de octubre los países de la Unión Europea fijaron en un 35% el recorte de las emisiones de CO2 que quieren exigir a los nuevos turismos y camionetas a partir de 2030 en relación con 2021.
Algunos Estados, además, tienen sus propios programas que acorralan a los vehículos basados en el diésel y la gasolina.
Países como Francia y el Reino Unido apuntan a 2040 como el momento en el que dejarán de venderse ese tipo de coches. A su vez, Dinamarca, Irlanda, Alemania y Holanda pretenden lograrlo en 2030, y Noruega en 2025 .
2050. En España se ha aprobado un proyecto de ley por el cual la matriculación y venta de todos los vehículos ligeros que emiten de forma directa dióxido de carbono (diésel, gasolina, híbridos o los propulsados por gas) estará prohibida a partir de 2040 y los matriculados antes de ese año no podrán circular desde 2050.
Estos planes cuentan con entidades que los critican y otras que las respaldan. Entre éstas, la red Eurocities, la plataforma ecologista Transport & Environment y la Alianza Europea de Salud Pública han pedido abiertamente a la UE y a sus Estados miembros acciones más contundentes contra el diésel.
Por el contrario, las patronales de fabricantes advierten de las consecuencias laborales y económicas de estos planes, que cambiarían un modelo de industria tradicional y llaman la atención acerca de la necesidad de períodos de adaptación.