Izquierdo promete ser «altavoz y oído» de los problemas

SPC
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El nuevo delegado del Ejecutivo central realiza una férrea defensa de la cohesión territorial y asegura que «nada de lo que de lo que suceda en Castilla y León, le será ajeno al Gobierno»

Javier Izquierdo (i), toma posesión de su cargo frente a Ángel Ibáñez, José Luis Ábalos Ábalos,Óscar Puente y Mercedes Martín. - Foto: Ical

El nuevo delegado del Gobierno en Castilla y León, Javier Izquierdo, tomó ayer posesión de su cargo con una declaración de intenciones de cara a su papel dentro de la Comunidad, y prometió que pretende ejercer de «altavoz» de las políticas en la Comunidad y de «oído» al que lleguen los problemas de la ciudadanía para buscar soluciones. Una labor que afrontará «con la máxima ilusión, consciente de la enorme responsabilidad que supone», y comprometiendo sus energías y su voluntad para «no defraudar esa confianza» que en él ha depositado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y, sobre todo, «para servir de la mejor manera posible» a sus paisanos.
Unas palabras que Javier Izquierdo pronunció durante su toma de posesión en el cargo, en el que sustituye Mercedes Martín, en un acto institucional celebrado en la sede de la Delegación del Gobierno, y que reunió a unas 250 personas, entre ellas al ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos; los consejeros de Presidencia, Fomento y Medio Ambiente y Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Ángel Ibáñez, Juan Carlos Suárez-Quiñones y Jesús Julio Carnero; representantes socialistas encabezados por el secretario autonómico, Luis Tudanca, junto a otras autoridades políticas, económicas, civiles y militares.
«Es un orgullo, un privilegio y una enorme responsabilidad», incidió, al tiempo que recordó que su historia, «como la del Lazarillo, comienza a orillas del Tormes».«Yo soy yo y mis circunstancias», dijo citando a Ortega y Gasset, para recordar que las suyas fueron «las de las decisiones políticas de gobiernos que ensancharon la educación en aquella España en la que, cuando se aprobó la Constitución, aún había más de dos millones de analfabetos».
Con las personas en el centro de la agenda, Izquierdo también insistió en que los problemas de Castilla y León no difieren en mucho de los que tienen otros «compatriotas» en otros lugares de España. Y es que, según explicó, el país afronta seis transformaciones que tienen que ver con la modernización económica; el avance científico y la digitalización; la transición ecológica justa; la justicia social y, finalmente, la cohesión territorial.
Respecto a este último punto, Izquierdo propuso fomentar el diálogo territorial, no desde la confrontación entre territorios ni ciudades, «menos aún desde la confrontación entre lo urbano y lo rural», porque este es más dinámico «allí donde hay ciudades cerca, y éstas enriquecen su calidad de vida», informa Ical.
«Afrontemos estos problemas desde la perspectiva de una alianza entre lo urbano y lo rural, no desde la visión simplista de unos territorios que se sienten agraviados por otros: la realidad es más compleja, y los problemas se abordan mejor desde el diálogo que desde el lamento y el reproche», expuso.
Durante su intervención dedicó una «especial mención» a los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, agradeciendo de antemano su entrega en la defensa de los derechos y libertades fundamentales de toda la ciudadanía, y recordando el «privilegio» que supone trabajar junto a la UME, «ese empeño personal de un leonés, el presidente Rodríguez Zapatero».
De igual forma, no dudó en  asegurar que no defraudará la confianza que en él ha depositado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez «para servir de la mejor manera posible» a sus paisanos.