"Fue el alma auténtica de Villalonquéjar"

J.D. Maté
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El empresario, apoyando la candidatura de Burgos 2016 en Shanghái. - Foto: Valdivielso

Empresarios y compañeros recuerdan a Jesús Echevarrieta en el quinto aniversario de su muerte

Leal, trabajador, sincero, sensible, detallista, dinámico, reivindicativo y muy querido. La lista (resumida) de adjetivos que en su adiós pronunciaron los que más cerca tuvo en vida permiten hacerse una idea de quién era Jesús Echevarrieta Arnaiz. Burgalés del 47, ‘El marqués de Villalonquéjar’ o ‘Echeva’, como lo llamaban sus allegados, se fue hace hoy cinco años, pero su espíritu sigue muy presente, sobre todo entre el empresariado local.

Figura clave en el desarrollo industrial y económico de Burgos en las últimas décadas, Echevarrieta presidió desde su fundación y hasta su fallecimiento la Asociación de Empresarios de Villalonquéjar (AEPV), también integró la directiva de la Confederación de Asociaciones Empresariales (FAE) y fue tesorero y presidente de la Comisión de Exterior de la Cámara de Comercio de Burgos. En todas estas instituciones dejó una huella imborrable.

«Han pasado ya cinco años, pero lo seguimos echando mucho en falta, sobre todo a nivel personal», admite Antonio Miguel Méndez Pozo, presidente de la Cámara de Comercio, que mantenía una «profunda amistad» con el ilustre empresario. «Trato de fijarme en cómo resolvería él las cosas, en cómo las enfocaría y trato de imitar su dinamismo, su planteamiento hacia el mundo empresarial y hacia la sociedad en general», desvela el también vicepresidente del patronato de la Fundación VIII Centenario de la Catedral de Burgos, que cree que Echevarrieta «hubiera sido un magnífico fichaje» para esta institución.

Trabajador incansable, dedicó buena parte de su vida personal y profesional a defender a ultranza la industria burgalesa y a reivindicar, con voz alta y clara, mejoras en los polígonos, especialmente en el de Villalonquéjar, donde se ubican las dos empresas de transporte que él mismo impulsó, el Grupo García Camarero y CBL Logística.

Desde su posición de concejal oficioso de industria, no solo veló por las factorías y empresas de la capital, también fue el «auténtico y verdadero impulsor» de los actos de celebración del 50 aniversario del Polo de Desarrollo (1964-2014), destaca Jorge Villaverde, su sucesor en la AEPV, que lamenta que «no pudo disfrutarlos pese a pelear tanto por organizarlos».

Una escultura de 20 metros de altura, obra de Cristino Díez en colaboración con las empresas Estructuras Marcos y Gonvarri, además del arquitecto Agustín Herrero, se erige desde hace tres años para conmemorar la citada efeméride, pero también en homenaje al propio Jesús Echevarrieta, que da nombre a la rotonda en la que se ubica el conocido como Monumento a la Industria, a la entrada de Villalonquéjar, junto a la que fue su sede, a la guardería municipal que ayudó a crear y a su lugar de trabajo habitual.

«Es el alma auténtica de Villalonquéjar. Dejó una junta directiva solvente, llena de gente excelente y tratamos de mantener su espíritu. Lo que hago como presidente se lo debo a él. Es la imagen en la que siempre me he fijado para mantener viva su Asociación», reconoce Jorge Villaverde, quien desde su posición insiste en las «reclamaciones históricas» que Jesús Echevarrieta reivindicó, a capa y espada, hasta sus últimos días.