Dominicas de Caleruega: "Se puede vivir sin salir de casa"

M.L.M. (ICAL)
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Las monjas de clausura del convento de la localidad burgalesa advierten de que "la ansiedad es el peor enemigo del encierro"

Dominicas de Caleruega:

La comunidad de monjas de clausura de la Orden de los Predicadores del Convento de Santo Domingo de Caleruega aseguró que "se puede vivir sin salir de casa" ante la orden decretada por el Gobierno que establece el estado de alerta para evitar la propagación del coronavirus. Lo hizo a través de las redes sociales, en las que las dominicas de la localidad burgalesa destacan que su vida "discurre normalmente sin salir de casa". "Nuestro horario y ritmo discurren ordinariamente entre los mismos muros. Para nosotras es lo habitual y contamos con más facilidades, es verdad (espacios amplios, organización, etcétera) pero se puede", destacaron.

Por ello, aseguraron que "se puede vivir sin salir de casa" y entendieron que "ahora es más necesario que nunca que todos hagamos este esfuerzo". "La ansiedad es el peor enemigo del encierro", apostillaron. De esta forma, recomendaron "distinguir horas y tareas, organizarse, aprovechar estos días para pequeños proyectos para los que nunca tenéis tiempo: escribir, leer, meditar la Palabra, escuchar música, hablar, compartir con los más cercanos, con los de casa y rezar".

 

Al tiempo, apelaron a la sociedad a rezar y resaltaron: "Mientras Moisés tenía en alto las manos, vencía Israel; mientras las tenía bajadas, vencía Amalec. Y, como le pesaban los brazos, sus compañeros tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentase; mientras, Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado".

"Quedémonos en casa, intercedamos como Moisés, sostengámonos los brazos unos a otros mientras nuestro personal sanitario y autoridades (¡admirables!) luchan contra el coronavirus", subrayaron. En este sentido, las monjas de clausura de este municipio burgalés rompió ayer el silencio del interior de sus muros con un aplauso a los sanitarios. "Porque sabemos que somos cuerpo y alma. Que aunque nosotras cuidemos de lo espiritual somos una unidad y ambos se necesitan, como nosotros os necesitamos. Porque entregáis vuestras vidas, tiempo y fuerzas por cada enfermo como si fuera el único en el mundo. Porque no medís las horas en el reloj ni escatimáis esfuerzos. Porque siempre estáis ahí y ahora más que nunca. Muchas gracias", reza en su perfil de Facebook.