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El ritmo de vacunación cae un 42% debido a las vacaciones

B.D.
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Entre el 1 y el 18 de agosto acudieron a las convocatorias realizadas por Sacyl para inmunizar contra la covid un total de 48.042 burgaleses, mientras que en los mismos días de julio lo hicieron casi 82.800

Este miércoles, Sanidad puso el primer pinchazo a adolescentes de 13 y 14 años. En Miranda se llegó hasta los 12. - Foto: Jesús J. Matí­as

El ritmo de pinchazos contra el coronavirus ha sufrido un notable frenazo en lo que llevamos de agosto. Después de unas semanas trepidantes en julio, con días que llegaron a administrarse casi 8.800 dosis en una sola jornada, este mes las cifras han sufrido un notable descenso. Las vacaciones, la menor percepción del riesgo entre los grupos pendientes de inmunizarse (los más jóvenes) y la magnitud de la quinta ola -que obligará a esperar unos meses a vacunarse a quienes aún no lo habían hecho y se han contagiado- son las razones señaladas por los expertos para explicar esta ralentización.

Entre el 1 y el 18 de agosto, en la provincia de Burgos han acudido a ponerse la vacuna contra la covid un total de 48.042 personas -entre primeras dosis y pauta completa-, un 42% menos que los que lo hicieron en ese mismo periodo de julio, cuando se personaron en los puntos de inmunización 82.789 ciudadanos. El mes pasado hubo varias jornadas con más de 6.000 pinchazos en 24 horas, algo que esta primera quincena tan solo se ha producido un día, el miércoles 11.

Este descenso ha coincidido con el aumento de la disponibilidad de sueros. La estadística de la Consejería de Sanidad también revela que en esos 18 primeros días de julio la provincia de Burgos recibió menos vacunas que las que se inocularon a la población, de modo que tuvieron que tirar de reservas -llegaron 67.430 dosis de Pfizer, AstraZeneca, Janssen y Moderna-, mientras que en agosto se recibieron 49.070 sueros de Pfizer y Moderna, suficientes para inmunizar a los grupos que han acudido en esta quincena a las citas.

Así las cosas, esta semana se ha dado un paso importante con la administración de la vacuna a los adolescentes de entre 12 y 15 años. De hecho, solo el miércoles, se pusieron 4.340 vacunas a chavales de esas edades en el polideportivo universitario (se citó a los que tienen médico en toda la parte central de la provincia) y en Miranda.

Con este ritmo está previsto que la provincia de Burgos alcance a finales de esta semana el hito del 70% de población vacunada y así conseguir la inmunidad de grupo, algo que se acaba de lograr en el conjunto de la región.

Ante este escenario de ralentización que se ha dado por las vacaciones estivales, la consejera de Sanidad, Verónica Casado, se mostró ayer partidaria de reducir a uno o dos meses la inoculación de la vacuna desde el diagnóstico de la covid-19 y no de los seis meses que se establecen en la actualidad, si bien matizó que es algo que debe aprobar el Comité Interterritorial de Salud. Un planteamiento similar que comparte con la administración de la tercera dosis, ya que Casado cree que es cuestión de Salud Pública llegar a un acuerdo para tomar una decisión al respecto en todas las autonomías. No obstante, defendió que la inoculación se realice a grupos «definidos» como sucede con la de la gripe. «Hay que seguir las recomendaciones científicas, no las de las empresas farmacéuticas», explicó. Sobre cuando empezarían a administrar esas dosis, la consejera de Sanidad abogó por terminar con la vacunación de todos los grupos de edad marcados en la estrategia nacional.