130 farmacias burgalesas vigilan la falta de medicamentos

A.G.
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La falta de medicamentos preocupa a la población. - Foto: Jesús J. Matías

Se han incorporado al Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos, creado por la Organización Farmacéutica Colegial para tener un conocimiento del problema en tiempo real

El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Burgos ha abierto varios frentes para minimizar el problema de desabastecimiento de medicamentos que, si bien siempre ha existido, se ha agudizado profundamente en los últimos tiempos debido a múltiples causas. Su presidente, Miguel López de Abechuco, explicó que desde cada una de las oficinas de farmacia de la provincia se está trabajando para informar y asesorar a los pacientes que están sufriendo cambios en su tratamiento habitual por falta de fármacos con el objetivo fundamental de que no dejen de tomarlos, es decir, que se siga produciendo la adherencia al tratamiento. 
«Por regla general, la gente entiende bien que su medicamento no está en la farmacia pero que puede tomarse sin problemas el sustituto que le vamos a dar, que es igual. Pero hay personas, sobre todo las más mayores, que están acostumbradas a tomarse la pastilla de un determinado tamaño que está guardada en una caja de un determinado color y les cuesta más. En estos casos, es imprescindible  estar a su disposición para aclarar cualquier duda y evitar que dejen de tomarlas, y la accesibilidad de las farmacias, que estamos abiertas permanentemente, está resultando clave», indicó este profesional, que negó que se hayan producido ‘peregrinajes’ por las farmacias en busca de fármacos: «Al principio se produjo con algunos medicamentos pero ya no porque la gente lo sabe».
Por otro lado, López de Abechuco informó de que 130 farmacias de la provincia se han incorporado al Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos (CISMED), un sistema de comunicación puesto en marcha por la Organización Farmacéutica Colegial que ayuda a detectar e informar sobre los medicamentos que presentan problemas de suministro. Estas boticas forman parte de un cuerpo de 7.600 que en todo el país está cumpliendo esta función para la detección temprana del problema que permita actuar.
Estar adherida a CISMED le permite a una farmacia detectar suministros irregulares o inadecuados de medicamentos e informar de ellos a las autoridades sanitarias. Por otro lado, conoce de manera inmediata y a través del colegio profesional toda la información sobre el desabastecimiento para, de esa manera, tomar las decisiones más adecuadas para los pacientes y contribuir a que sigan tomando su tratamiento de forma habitual.
«Realmente no llegan a sesenta los medicamentos de uso habitual que presentan problemas de desabastecimiento aunque es un hecho que nos preocupa porque es generalizado, no solo en España sino en todo el mundo, que no puede corregirse con facilidad y que nos tememos que va a ir a más», precisó.
En este sentido, señaló que hay cinco medicamentos en desabastecimiento que no se pueden sustituir por ningún otro, por lo que en estos casos, lo que hacen los farmacéuticos es indicar a los pacientes a que vayan a su médico para que decida cómo actuar. Estos fármacos son: Terbasmin Turbuhaler 500 mcg  (broncodilatador), Apocard 100 mg (antiarrítmico), Trankimazin Retard 0,5, 30 comprimidos (ansiolítico, tranquilizante), Adalat Oros 30 mg (indicado para el tratamiento de la hipertensión arterial y de la angina de pecho crónica estable) y Kreon 25.000 (tratamiento para la  insuficiencia pancreática).
LAS CAUSAS. Son múltiples las razones que están provocando la falta de medicamentos tan utilizados como Dalsy (ibuprofeno para niños), Almax (antiácido), Augmentine (antibiótico) o Loette (anticonceptivo). Según explica el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Burgos, Miguel López de Abechuco, se trata de un problema internacional que tiene que ver con el hecho de que los laboratorios están concentrando su producción en muy pocas fábricas: «Lo habitual es que una empresa fabrique en una sola planta lo que antes hacía en seis diferentes, por lo que si hay algún problema de cualquier tipo que influya en la cadena de elaboración ésta se para y se detiene el suministro en todo el mundo y cuando arranca hay un efecto dominó que hace que sea muy lento el reabastecimiento». 
Otra causa tiene que ver con los precios de las medicinas y las políticas que están siguiendo los países para que sea cada vez más baratas: «Todos los estados bajan los precios y España es pionero en esto y casi de los países que tienen más baratos los medicamentos porque les hay que cuestan uno o dos euros; entonces, las multinacionales, aunque no lo digan, suministran primero a aquellos lugares donde les van a pagar más. Ante una política de precios muy agresiva y muy baja, prefieren vender allí donde les pagan ocho euros por envase y no dos como está ocurriendo en España».