A la procesión, sin chaquetilla

R. M. / Burgos
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Con 25 grados en los termómetros a las 10 de la noche, el rosario de las antorchas congregó a cientos de fieles en torno a la patrona del barrio, la Virgen de Fátima

Los vecinos no faltaron a su cita de cada 12 de mayo. - Foto: Ángel Ayala

Con el chupinazo que se lanzaba casi a las 10 de la noche con la presencia de José Antonio Ortega Lara -en un discreto segundo plano, eso sí- y la Procesión de las Antorchas arrancaba ayer el grueso de las fiestas de Fátima 2015. Un inicio que en lo meteorológico no hubiesen esperado ni los más optimistas. Ni paraguas, ni abrigo, ni siquiera una triste chaquetilla, hicieron falta. Nada.
La noche invitaba a estar en la calle y más que un 12 de mayo la escena se asemejaba más a la de un arranque de los Sampedros. De unos Sampedros de esos años en los que la temperatura es buena, porque en no pocas ocasiones ni siquiera el final de junio garantiza los 25 grados que anoche marcaban los termómetros.
Si a un tiempo que, como suele decirse, difícilmente recordarán los más viejos del lugar, se une la devoción que el barrio tiene a la Virgen de Fátima, la afluencia de fieles, ya de por sí notable todos los años, estaba asegurada.
Ni siquiera el partido de la Champions que el Barça jugaba a esas horas contra el Bayern de Munich restaba afluencia aunque, en honor a la verdad, hay que decir que a la hora en que se iniciaba la procesión el encuentro se presentaba ya bastante asequibles para los catalanes.
Así, fueron muchos los vecinos que acompañaron a la patrona por el barrio. Flanqueada por la luz de las velas y por los rezos de los fieles, la pequeña réplica de la imagen existente en el santuario de Portugal realizaba su tradicional itinerario por el barrio antes de regresar al templo, donde la salve cantada cerraba el acto para muchos más emotivo de los festejos.
Un acto que da paso hoy a la jornada grande, en la que pese a ser día laborable no faltará nada. Ni las dianas y cohetes ni la misa solemne concelebrada -en esta ocasión con la presencia prevista del abad de San Pedro de Cardeña, Roberto de la Iglesia- ni el vino español o, mejor dicho, el vino burgalés, si tenemos en cuenta que los caldos que se servirán serán de la Denominación de Origen Arlanza. De todo en un día que, por tener, tendrá hasta baile de tarde.