La gran lucha por la igualdad

SPC
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El movimiento feminista vuelve a tomar las calles para denunciar la discriminación que siguen sufriendo las mujeres en aspectos clave como la sexualidad, el empleo y el hogar

La gran lucha por la igualdad

Las violencias machistas, la precariedad, la losa de los cuidados, la falta de seguridad y libertad en la vivencia de la sexualidad y la brecha salarial y de las pensiones protagonizarán este domingo las protestas del Día Internacional de la Mujer, en el que se volverá a denunciar que la desigualdad aún se cierne gravemente sobre la mitad de la población.
El movimiento feminista español ha articulado para ello las manifestaciones del 8-M en torno a cuatro grandes ejes de reivindicación: violencias, cuerpos, fronteras y economía. Especial énfasis se pondrá en la discriminación interseccional que padecen las migrantes, racializadas, pobres y aquellas que pertenecen al colectivo LGTBI, especialmente las trans.
"Nuestras vidas siguen marcadas por las desigualdades, por las violencias machistas, por la precariedad, por la cisheteronorma, por procesos de exclusión derivados de nuestros empleos, por la expulsión de nuestras viviendas, por el racismo y la no corresponsabilidad ni de los hombres ni del Estado en los trabajos de cuidados", resume la Comisión 8-M de Madrid.
Y es que, como explican, son muchas las razones que llevarán a mujeres y hombres a tomar las calles en las distintas ciudades y pueblos españoles durante la jornada reivindicativa, empezando por la violencia de género. Desde 2003, 1.046 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. En los últimos seis años, 286 menores han quedado huérfanos como consecuencia de estos crímenes y 35 niños han perdido la vida a manos de sus padres o las parejas de sus madres.
Desde que existe la ley integral contra la violencia de género, más de 1,4 millones de mujeres han denunciado malos tratos. Sin embargo, según el CIS, siete de cada 10 españoles consideran que hay que hacer más para combatir esta lacra.
La violencia sexual es otra de las claves del 8-M. En 2019 se pusieron en conocimiento de las autoridades 15.338 delitos sexuales, 42 al día, y 1.878 violaciones, lo que supone una denuncia cada cinco horas en España. El pasado martes, el Gobierno aprobó en el Consejo de Ministro el decreto de la nueva ley de libertad sexual y contra las violencias sexuales, una de las reivindicaciones del movimiento feminista.
Las exigencias de este colectivo pasan también por acabar con la explotación sexual que padecen mujeres y niñas, y pedir una mayor formación y perspectiva de género en la Justicia, los cuerpos policiales, los servicios sociales y sanitarios, así como entre los docentes.
El movimiento feminista reclama, asimismo, el control la vida sexual y reproductiva, con garantía del derecho a interrumpir involuntariamente el embarazo. La libre expresión de la sexualidad, identidad y/o expresión de género; el impulso de una educación igualitaria; y la creación de una asignatura afectiovosexual para acabar desde la infancia con la discriminación y las relaciones desiguales.
La defensa de los derechos de las mujeres migrantes también tomará las calles este 8-M, así como los de las cuidadoras y empleadas del hogar, y las trabajadoras del campo.
Acabar con la precariedad laboral será otra de las demandas. La brecha salarial es del 22 por ciento en España y la de las pensiones sube hasta el 34 por ciento. La tasa de paro es mayor entre ellas, al igual que la temporalidad de los empleos.
También se pondrá sobre la mesa la exigencia de la corresponsabilidad, tanto de los hombres como del Estado, frente al hecho de que las mujeres son las que sostienen mayoritariamente las tareas de cuidados. UGT denuncia que el trabajo doméstico y de cuidados, de ser remunerado, supondría el 15 por ciento del PIB nacional.