Tras los nómadas del mar en la Tierra de Fuego

R.P.B. / Burgos
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El burgalés Alfredo Maximiano Castillejo, de la Universidad de Cantabria, coordina el equipo investigador de un proyecto de reconocimiento de pasos de canoeros prehistóricos en este archipiélago de la Patagonia

Los Yamanas fueron los primeros habitantes de este confín de la tierra. - Foto: DB

Peñalba es un pequeño pueblo del norteño valle de Manzanedo que tiene apenas cinco habitantes. Uno de sus vecinos es Alfredo Maximiano, estos días ausente.Este científico del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de la Universidad de Cantabria está a muchos kilómetros del invierno anticipado de su tierra; está disfrutando de la primavera, casi verano ya, austral.  Se encuentra en uno de los confines del mundo, en un archipiélago de la Patagonia que se llama Tierra de Fuego donde lidera un singular proyecto de investigación: el reconocimiento de pasos de canoeros prehistóricos en Fuego-Patagonia.
En colaboración con el Centro de Estudios del Hombre Austral de la Universidad de Magallanes (Chile), este proyecto se centra en la aplicación de recursos geo-computacionales para la detección, caracterización y modelización de posibles pasos geográficos que fueron empleados, como vías expeditivas, por sociedades cazadoras-recolectoras de las tribus de esta región remota: los Kawesqa, Yámanas y Selknam desde el Holoceno (Cuaternario) hasta la primera mitad del siglo XIX.
El descubrimiento y registro histórico de ‘pasos de indios’ utilizando istmos es conocido desde época temprana para el caso de los canoeros del extremo sur americano, señala Alfredo Maximiano. «Los cronistas, navegantes y exploradores, ya desde el siglo XVIII, proporcionaron información acerca de la movilidad en torno a estos ‘nómadas del mar’».
El particularismo geográfico y ecológico de la zona de estudio (comprendido entre el Estrecho de Magallanes y el Canal Beagle), junto a la dinámica evolutiva del paisaje, son unos referentes ambientales que influyeron en la dinámica social de esta región austral, recoge el investigador burgalés en su proyecto. Bajo estas circunstancias, el valor heurístico de este tipo de pasos va más allá de ser solo unas vías empleadas como medio para atajar considerables distancias o para salvar determinados escollos geográficos (como unfrente de glaciar, intensas corrientes de agua e, incluso, miedos ancestrales).
Estos pasos, además de ser una solución expeditiva como vías de acceso y conexión, permitieron estructurar en un medio geográfico complejo, apostilla el investigador, múltiples mecanismos de interacción social de tipo intergrupal y entre diferentes grupos sociales (acceso a materias primas exógenas, intercambio de individuos, ideas, bienes…).El análisis de estos lugares permitiría establecer nuevos conocimientos acerca de la transitabilidad y movilidad de aquellos colectivos en sus territorios. Además, podría aportar nuevas perspectivas sobre determinadas problemáticas existentes en la Prehistoria Europea.