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El Cid regresa... para arder en la hoguera

ALMUDENA SANZ
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Las piezas de la falla cidiana ya esperan a los pies de la Catedral hasta la quema de este sábado tras una jornada de montaje que ha despertado la curiosidad de los viandantes

Trabajos de colocación de la falla cidiana que arderá el sábado. - Foto: Patricia

Faltaban cinco minutos para las siete de la tarde cuando dos enormes tráiler levantaban las miradas de quienes vivían una plácida tarde a los pies de la Catedral. Como dos enormes dragones se abrieron paso en la plaza del Rey San Fernando. Antes incluso de retirar la lona de los camiones, los viandantes empezaron a preguntar qué pasaba allí. Y lo que pasaba era que el Cid regresaba a casa... para arder en la hoguera. El que en buena hora nació se erige como la pieza central de la falla que se quemará el sábado por la noche (21 horas) dentro de un espectáculo que traerá a orillas del Arlanzón el espíritu valenciano. Dirigidos por el maestro fallero, Fede Alonso, en menos de una hora todas las piezas, protegidas por un plástico que dejaba vislumbrarlas, se reunían listas para su montaje, que se ha realizado a lo largo del día de hoy. El conjunto, que alcanzará los 10 metros de altura, quedará expuesto hasta la cremá. 

Un imponente obispo don Mauricio, unos elegantes Beatriz de Suabia y Fernando III El Santo, Babieca en pedazos, un pizpireto peregrino, un caballero cámara en mano y otras figuras acompañan en esta batalla a Rodrigo Díaz de Vivar, que bajó del vehículo a lomos de una docena de personas.

«Para todos nosotros es muy bonito, emotivo y muy especial», comentaba Alonso antes de dirigir la descarga, en la que participó buena parte de su numerosa familia, maravillado por el «privilegiado lugar» en el que lucirá y arderá esta falla, dentro de las actividades del octavo centenario de la basílica.

Una docena de personas necesitó el Cid, figura central de la composición, para ser descargado del camión en el que ‘regresó’ a su ciudad. Una docena de personas necesitó el Cid, figura central de la composición, para ser descargado del camión en el que ‘regresó’ a su ciudad. - Foto: Luis López Araico

La composición se asienta en una sección del puente de San Pablo, sobre la que se instalará al Cid cabalgando a Babieca y empuñando la Tizona. Alrededor, cuatro escenas significativas: la colocación de la primera piedra de la Seo; un guiño al Camino de Santiago y sus peregrinos; reproducción de la glera del Cid con varios visitantes como un abuelo con su nieta, un turista haciendo fotos...; y doña Jimena como señora de Valencia a la muerte del Cid. El destino de todos huele a pólvora.