El bipartidismo como el ave fénix

Pilar Cernuda
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A diferencia de otras citas electorales, los dos grandes bloques tradicionales, PP y PSOE, sacan una gran distancia a Ciudadanos y Podemos, que no atraviesan por sus mejores momentos

El bipartidismo como el ave fénix

En anteriores elecciones, parecía que Cs iba a dar el sorpasso al PP, y Podemos al PSOE. Rivera e Iglesias veían La Moncloa. Hoy, con el líder morado abrasado por las divisiones internas y decisiones personales, y con el naranja herido por sus bandazos y una política de captación de tránsfugas que ha provocado indignación en muchos de sus dirigentes, el bipartidismo renace de sus cenizas.
Todos los sondeos indican que Ferraz ganará las generales, seguido de cerca por Génova y, a continuación, a gran distancia, los liberales. Falta mes y medio y hay coincidencia entre los expertos en demoscopia que la campaña sí va a ser relevante y puede cambiar el sentido del voto. Y dan por hecho que vuelve el bipartidismo, aunque para gobernar tanto PSOE como PP estarán obligados a pactar con otros partidos. En esa situación son básicos los equipos y la estrategia.
En el bloque progresista, Iván Redondo lo monopoliza todo. Conoce a fondo el mundo de la táctica de partido. Lleva años en esa actividad y ha trabajado para diferentes bloques. A él se debe la moción de censura y el adelanto electoral. Las malas lenguas le adjudican también la idea del libro de memorias de Sánchez, que ha tenido el efecto buscado: se habla de su contenido y no de la gestión de un gobernante que ha estado muy por debajo de lo que se esperaba. 
El madrileño va a por todas, con una baza en su haber: le resbalan las críticas, no le importa saltarse los estatutos de su partido a conveniencia, y actúa al límite de la norma todos los días a ver si cuela.
Así, prolonga el abuso del decreto ley y, cuando intenta pararlo el PP porque pone en jaque la legalidad de su uso con un Parlamento disuelto, los socialistas arremeten contra el partido que intenta poner freno a iniciativas sociales que mejorarían la calidad de vida de los españoles. Es evidente que la cabeza pensante de Redondo funciona bien. Sánchez, por otra parte, se salta la obligatoriedad de las primarias cuando le da la gana y, contra el criterio de los barones, anuncia que sus ministros serán cabeza de lista en varias provincias.