La Catedral tendrá calefacción tras el sí de la Unesco

R. Pérez Barredo
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El Cabildo, que ya contaba con el beneplácito de la Junta de Castilla y León, espera poder iniciar la instalación del sistema durante el mes de septiembre una vez se introduzcan una serie de matices apuntados por Icomos

La Catedral tendrá calefacción tras el sí de la Unesco - Foto: Miguel Á?ngel Valdivielso

La cautela se impone en el seno del Cabildo de la Catedral, acaso porque se sabe de la importancia y trascendencia del asunto, si bien sus rectores no pueden ocultar una sincera alegría: la Unesco, a través de Icomos, ha dado oficialmente el visto bueno al último proyecto de instalar calefacción en el primer templo metropolitano, la asignatura pendiente de la gran joya del gótico español. Así lo ha confirmado a este periódico su deán, Pablo González, quien asegura que este sí se suma al beneplácito ya recibido por parte de la Junta de Castilla y León. «El proyecto ha sido aprobado. Hay que incluir unas modificaciones, una cuestión de matices, pero esta vez parece que sí», apunta el presidente del Cabildo, quien espera que pueda darse inicio a la instalación a partir de este mes de septiembre. 
Aunque prefiere ser prudente en cuestión de plazos, Pablo González confía -y se daría por satisfecho con ello- en que el sistema de calefacción ya estuviese instalado este invierno «aunque sin entrar en funcionamiento». La instalación de un sistema que permitiese una digna habitabilidad del templo durante las épocas climatológicamente más rigurosas del año ha sido el gran caballo de batalla del Cabildo catedralicio durante los últimos años. Los canónigos han porfiado denodadamente y con obstinación. A cada revés, a cada varapalo, a cada decepción han respondido siempre con una nueva idea, con un nuevo proyecto, porque el objetivo era claro: combatir las gélidas temperaturas de sus naves por el bien de fieles y visitantes. Por una cuestión de dignidad. No podía ser que el templo gótico estuviese a punto de discurrir por el siglo XXI rehabilitado íntegramente pero con un ambiente medieval en su interior.
Así, una vez se introduzcan en el proyecto las modificaciones apuntadas -«todas las matizaciones que la Junta de Castilla y León e Icomos han hecho al proyecto se tendrán en cuenta», explican los diseñadores del proyecto-, se podrá dar comienzo a la deseada obra, que no supondrá en rigor ninguna alteración para el devenir cotidiano del templo. Tal y como ya informó este periódico hace unos meses, la solución que, por fin, parece del agrado de todo el mundo es la de, en primer término, monitorizar y controlar las condiciones internas de humedad y temperatura de la Catedral con el objetivo de hacer un seguimiento que garantice que no habrá alteración que pueda afectar a las piezas artísticas. Para dar calor a las personas se utilizarán tres sistemas diferentes con el fin de su adaptación a las diferentes situaciones dentro del edificio. 
El primero consistirá en la colocación de ventiloconvectores en las cámaras existentes por donde circulaba el antiguo sistema de calefacción (se distinguen por las cuatro rejillas existentes en el suelo: una en el coro, otra en la nave mayor y dos en el trascoro). Al existir ya esas cámaras, estos elementos  no se ven ni hay que modificar ni tocar el suelo; esto es, no exigirá intervención alguna. El segundo sistema consistirá en colocar ventiloconvectores vistos, simplemente apoyados en el suelo, en otros lugares más concurridos, como los brazos del crucero, en un número que se determinará en el proyecto de ejecución. Para el presbiterio se realizará un sistema específico de suelo radiante en seco, bajo las alfombras y la tarima existentes, que aliviará las condiciones de los oficiantes. (Más información en edición impresa)