El burgalés de los puentes

B.G.R.
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El ingeniero de Caminos David Gutiérrez dirige la construcción en Colombia del viaducto más ancho de América Latina

El burgalés de los puentes

Cada vez que a David Gutiérrez se le presenta una oportunidad laboral fuera de España, no duda en aprovecharla. Y ya van varias. Ahora se encuentra al frente de una de las construcciones más importantes que se están ejecutando en Colombia: el nuevo puente de Pumarejo, que une las localidades de Santa Marta y Barranquilla y que  mejorará la conexión por carretera de la región Caribe con el interior, además de favorecer el desarrollo comercial al permitir el tránsito de grandes embarcaciones.
Fue en el mes de noviembre de 2017 y de la mano de la constructora española Sacyr cuando este ingeniero de Caminos burgalés aterrizó en Bogotá. En ese momento se encontraba en Vigo trabajando en el puente de Rande, considerado como uno de los mejores viaductos del mundo. Decidió entonces tomar el nuevo tren que se le presentaba, algo que no le resultaba desconocido. Trabajó tres años en Estados Unidos como jefe de obra, la misma responsabilidad que tuvo durante su estancia en España, a la que precedió una colaboración en diseños estructurales durante seis meses en Londres.
Contar con experiencia en el extranjero fue una de las razones que le llevó a no pensarse dos veces la decisión. «La primera vez que salí de mi país me encantó la experiencia. Tanto a nivel profesional como personal me parece muy enriquecedor y se lo recomiendo a todo el mundo», expone en sus respuestas a través del correo electrónico. De hecho, su anterior empresa, Grupo Puentes, le ofreció la posibilidad de continuar, pero creyó que la oferta de Colombia era «muy tentadora.
La mayor satisfacción que le reportan los proyectos que dirige es «sentirme parte de ellos cuando están terminados». Está previsto que el actual finalice en diciembre y una dato que revela su magnitud es que en los picos de trabajo «han llegado a estar 1.450 personas durante las 24 horas». Se trata del puente más ancho de América Latina (38 metros) y una longitud de 2.173 metros. Una vez culminada esta actuación se le presentan dos alternativas; entrar en otro proyecto de concesión de la compañía  en Colombia o regresar de nuevo a EEUU, donde «se está ampliando la presencia en el mercado».
Asegura que siempre ha estado ocupado y se siente afortunado de haber podido elegir dentro de una profesión muy tocada por la crisis económica. La decisión de estudiar Caminos en la UBU fue vocacional. Su padre tenía una pequeña empresa de construcción y con el paso de los años se fue interesando por este campo y, sobre todo, por el de las grandes obras, especialmente puentes y presas.
Dedica la mayor parte de su tiempo al trabajo, aunque procura viajar por el país para descubrir «toda la diversidad natural y cultural que ofrece». Destaca el trato educado de los colombianos, más que nada de los costeños, que es con los que tiene relación al vivir en Barranquilla. De España, a la que suele viajar dos o tres veces al año, echa de menos a la familia y amigos. Piensa volver, pero «no a corto plazo», porque uno de deseos sería continuar con la empresa familiar.