Destapan a falsos trabajadores que buscaban una escapada

ADRIÁN DEL CAMPO
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Los alojamientos turísticos que prestan servicios esenciales en la Ribera no aceptan a nadie sin contrato laboral

Exterior de la casa rural de Quemada. - Foto: DB

Después de llevar más de un mes de estado de alarma, con todas las consecuencias de la crisis del coronavirus más que palpables, todavía hay gente que parece no entender la gravedad de la situación actual. Los alojamientos turísticos que siguen abiertos, solo para prestar servicios esenciales a trabajadores que necesiten un techo, han tenido que enfrentarse a más de un listo. La práctica totalidad de los siete hospedajes que permanecen operativos en la Ribera han recibido llamadas de falsos empleados que solo querían, tirando de una picaresca que hace días que no divierte, disfrutar de una escapada o de un confinamiento en una casa más amplia.

"Hemos tenido casos de gente que solo buscaba venir al pueblo sin  ninguna justificación. Algunos  han llegado incluso a decir que venían a trabajar. Entonces les empezamos a preguntar dónde estaban empleados, les pedimos el contrato, empiezan a dar rodeos y al final tirando del hilo la mentira sale", declaran desde Caprichos de Aranda, la única vivienda de uso turístico que está operativa en la ciudad.  "A nosotros nos han llamado no sé si tanto para venir al pueblo como para salir de sus casas más pequeñas. Aquí ha querido venir gente que está hacinada en sus casas", añade la propietaria de una casa rural en Castrillo de la Vega.

Siete alojamientos. Según los datos de la Junta de Castilla y León y del Ministerio de Fomento, en la Ribera del Duero burgalesa solo hay siete alojamientos turísticos que están autorizados para seguir desempeñando sus labores. Son dos viviendas de uso turístico, una en Aranda y otra en Castrillo de la Vega, los apartamentos Ribera del Duero Crianza de Tubilla del Lago y las casas rurales Los Tulipanes en Zazuar, Valdecid en Valdeande, Flor en Vadocondes y Ribera del Duero en Quemada.

Las autoridades nacionales y autonómicas son muy estrictas a la hora de conceder los permisos necesarios para que los alojamientos puedan seguir abiertos y exigen cumplir una amplia serie de requisitos. Más allá de las medidas de limpieza o las limitaciones de aforo, sobresale el hecho de que los huéspedes solo puedan ser trabajadores que necesiten el alojamiento para el desempeño de su labor profesional. La gerente de los Caprichos, Los Tulipanes, Flor y Valdecid declara que es todo un reto porque mientras tienen que intentar hacer el check-in lo más rápido posible para limitar los contactos, tienen que hacer más papeleo que antes. A la verificación de los datos personales se ha unido la de los laborales y la declaración responsable que tienen que firmar los propios clientes.

En la gerencia de los citados cuatro alojamientos ribereños afirman que la ocupación que tienen actualmente, de unos pocos trabajadores, máximo uno por habitación, les da solo para cubrir gastos, pero apuntan que eso no es lo primero ahora mismo. "Estamos dando un servicio que es muy importante", declaran. "Yo tengo abierto porque estamos muy cerca del polígono y del recinto ferial", añaden en la casa rural de Castrillo.

Llamadas para reservar las casas todo el verano. Ahora que todo el país ha tenido que reducir su vida a las cuatro paredes que delimitan una vivienda, las terrazas y ya no digamos los jardines se valoran más que nunca. Ante esta nueva demanda, y con la incertidumbre que amenaza con un verano en el que las excursiones fuera de casa sigan siendo una excepción, los alojamientos turísticos de los pueblos son vistos con ojos golosos por la gente de las ciudades. 

Marías Jesús Hernando, propietaria y gerente de una casa rural en Quemada, ya ha comprado esa ansia por disfrutar de un patio. Hace unos días recibió una llamada de un señor que quería reservar el alojamiento no para unos días, sino que para el verano entero. Eso sí, el cliente demandó el servicio pensando en disfrutarlo dentro de unas semanas o meses, cuando fuera posible una vez las autoridades permitan los desplazamientos y los usos turísticos de los alojamientos.