El valor de la superación

L.M.
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Medio centenar de empleados de Campofrío Frescos realizan una dinámica de trabajo en equipo junto a jugadores del Servigest

Salvador Zavala ‘Chava’ logró sin apenas oposición anotar una canasta tras dejar atrás a nueve empleados de Campofrío Frescos. - Foto: Jesús J. Matías

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El valor de la superación

Una de las muchas dinámicas que se vieron ayer sobre el parqué del polideportivo José Luis Talamillo era sencilla. Los trabajadores de Campofrío Frescos debían evitar, partiendo desde el medio campo, que un jugador del Servigest (equipo burgalés de baloncesto adaptado) metiera canasta en el lado que ellos defendían. Todos ellos en igual condición, montados en una silla de ruedas, pero con la ventaja -o desventaja según de qué lado se mire- de ser nueve contra uno. 

El primero en lanzarse fue el internacional mexicano Salvador Zavala, ‘Chava’, y con tres quiebros por un lado, dos amagos por otro y una cinta se plantó debajo de la canasta. Tiro fácil a tablero y reto conseguido, desarbolando por completo la ‘defensa’ planteada por los empleados de la multinacional entre los aplausos de los que observaban la acción desde el fondo.

Entre risas, aprendizaje y charlas pasaron la mañana más de medio centenar de trabajadores -comité de dirección, jefes de equipo y personal de oficina principalmente- en estrecha colaboración con Carlos Alonso, gerente del club y seis de sus integrantes, que explicaron su realidad y cómo han luchado día a día para revertir esa situación que los dejó postrados en una silla. "Se encuadra dentro de los programas que Campofrío Frescos desarrolla actualmente; el primero es el ‘Burgos se mueve’,  en el que destaca la colaboración con el Servigest, y el Plana conocido como ‘Normaliza’, incluido dentro de nuestra responsabilidad social corporativa y que pretende que los directivos y el personal de dirección tenga esa visión de que no todo es tan fácil como se piensa", aseguró Eduardo Velarde, jefe de marketing de la entidad. 

Otra de las actividades que tuvieron que completar, antes de ‘rivalizar’ contra los jugadores, fue aprender a moverse por la pista con las sillas de rueda que emplean los baloncestistas. "Les ves moverse y parece muy fácil, pero es más complicado de lo que parece", admitió Ángela, del área de exportación, que fue una de las más rápidas en las carreras que se hicieron de lado a lado de la cancha.

Experiencia positiva. Los comentarios a la finalización de la dinámica fueron todos por el mismo lado. "Nos ha gustado mucho", "tienen un mérito enorme" o "¡cómo se nos ha podido escapar si éramos nueve!" fueron algunas de las frases que la primera tanda de empleados de Campofrío Frescos realizaron mientras se trasladaban hacia una sala dentro del propio polideportivo, donde tomaron el relevo a sus compañeros, que estaban realizando otra actividad en colaboración también con Servigest.