Bomberos de Briviesca, sin alertas en un mes por primera vez

S.F.L.
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Desde el Parque consideran que el confinamiento de la población ha generado una disminución de fuegos en monte bajo y de accidentes de tráfico. Los voluntarios de Oña tan solo han retirado dos enjambres

Los profesionales briviescanos cooperan con el municipio y desinfectan las calles de la ciudad y las zonas comunes. - Foto: DB

El Parque de Bomberos de Briviesca no ha recibido ni una sola alerta de emergencias durante el mes de abril, un hecho inédito que, según el responsable, Jesús Losúa, no había ocurrido en los treinta años que lleva ejerciendo su labor.
Durante las siete semanas de confinamiento se han reducido a nivel nacional y de manera drástica el número de intervenciones relacionadas con accidentes de tráfico o con incendios y han incrementado de manera angustiosa las llamadas por incidentes sanitarios en viviendas. Sin embargo, en la capital burebana ni tan siquiera «hemos tenido que atender a algún vecino en su domicilio», afirma el bombero incrédulo. Los voluntarios de Oña tan solo han acudido a la retirada de dos enjambres de abejas en Pedrosa de Tobalina y en Pangusión.
La llegada de la primavera va acompañada del buen tiempo pero también de fuegos en el monte bajo o en las fincas como consecuencia de la quema de rastrojos. El tiempo se ha mantenido estable y no han surgido tampoco inundaciones -comunes en el mes de abril por las lluvias- ni acontecimientos como consecuencia de las fuertes rachas de viento. «El año pasado en las mismas fechas acudimos a diez incidentes, entre los que se encontraban incendios, derrumbes o la retirada de enjambres», manifiesta Losúa.
Los bomberos de la capital burebana desarrollan su trabajo en un nuevo entorno creado por la COVID-19. Su formación y entrenamiento poseen aspectos que cuentan con protocolos similares de actuación aunque se han adaptado especificaciones nuevas, principalmente en el parque, donde desinfectan cada rincón. Igualmente, continúan con el mantenimiento de los vehículos y los equipos, que deben permanecer disponibles siempre por lo que pueda surgir.
Si por algo destaca el colectivo es por la capacidad camaleónica con la que cuentan los profesionales, que dedican todo su esfuerzo por el bienestar social. Los conocimientos y la preparación adquirida les hacen estar preparados para afrontar situaciones de naturaleza dispar con el telón de fondo del coronavirus, que obliga a implementar protocolos básicos de seguridad, tanto por los bomberos como por las personas asistidas.
Uno de los aspectos más positivos que está dejado la crisis sanitaria se corresponde con la multitud de iniciativas que tanto las administraciones, trabajadores y ciudadanos están llevando a cabo. Los bomberos briviescanos se encargan de la desinfección de calles y zonas comunes de la ciudad y las pedanías prácticamente a diario.
Sin embargo, otras labores como el mantenimiento de las bocas de riego no pretenden realizarlas hasta que no se levante el estado de alarma. «Algunos pueblos cercanos se han puesto en contacto con nosotros para que les suministráramos mascarillas pero no hemos aceptado porque corremos el riesgo, aunque sea complicado, de trasladar el virus a través del camión o de nuestras prendas», asegura el bombero.
En el caso de los voluntarios del Parque de Oña han trabajado codo con codo con el Ayuntamiento y aparte la desinfección, han repartido material sanitario a los residentes de las trece pedanías. También cooperaron en la entrega de libros, pinturas, dulces y diplomas a los niños de la villa condal y acuden cada cierto tiempo al Banco de Alimentos de Burgos para recoger comida para familias con necesidades. José Gómez, encargado del parque oniense, asegura que no recuerda «un mes más tranquilo en cuanto a emergencias que este abril».