El arreglo del talud de acceso a Roa sale a concurso

A. del Campo
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La Diputación licita las obras con año y medio de retraso ante el riesgo de nuevos hundimientos por 570.000 euros y con un plazo de ejecución de seis meses. La alcaldesa raudense declara que la reforma «ya tenía que estar hecha»

El arreglo del talud de acceso a Roa sale a concurso

La Diputación ha sacado a licitación las obras para la estabilización del talud de la carretera BU-130 a Roa. Se trata de un tramo de calzada de acceso a la villa raudense situado entre el barrio de San Antón y la subida al Espolón. El contrato ha salido a concurso público por un presupuesto total de 573.897 euros y tendrá un plazo de ejecución de seis meses una vez adjudicado a la empresa que gane la concesión. Por lo tanto, el talud podría estar estabilizado a principios del próximo año, contando con que ningún trámite se retrase.

Los desprendimientos y hundimientos en esta zona de Roa no son una novedad y se llevan produciendo desde hace, como mínimo, diez años. La alcaldesa de Roa, Carmen Miravalles, recuerda que los deslizamientos que han llevado a la actual licitación se produjeron «hace algo más de un año y medio». La regidora insiste en que el Ayuntamiento comunicó los desperfectos inmediatamente a la Diputación, titular de la vía y los terrenos afectados, y por eso la espera se le ha hecho demasiado larga. Sentencia que la estabilización «ya tenía que estar ejecutada» y que la institución provincial «ha sido muy lenta» en los procesos de redacción de proyectos y licitación, aunque admite que, a pesar de la demora, la inversión es «bienvenida».

Tras un año y medio con un carril cortado por los riesgos de hundimiento, como incide la alcaldesa, las obras deberían empezar este verano según se deduce de los pliegos. La solución elegida consistirá en la ejecución de un muro de revestimiento de escollera gruesa colocada en la mitad superior del talud, en unos cinco metros de altura y 60 cm de espesor. En la zona deslizada se dispondrá de un muro de revestimiento de más entidad, realizado también con escollera. Además, a lo largo de todo el pie del talud se colocará un murete de pie de escollera de dos metros de altura con el fin de mejorar la estabilidad. Otras medidas correctoras consistirán en el drenaje del talud o la inclusión de elementos resistentes, micropilotes, frente a deslizamientos más profundos.

Todo ello solucionará las grietas que hay actualmente en la calzada, en el carril izquierdo sentido Roa; la acera que está casi en el aire o los riesgos de desprendimiento. Los últimos deslizamientos sufridos en la zona, todavía inestable, alcanzaron unos diez metros de longitud y se debieron en parte a las filtraciones y movimientos internos de aguas.


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