"El Gobierno debe dar tranquilidad y no tocar la vivienda"

H. JIMÉNEZ
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Gonzalo López Recio, presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios, analiza en una amplia entrevista el presente y el futuro del sector

"El Gobierno debe dar tranquilidad y no tocar la vivienda" - Foto: Alberto Rodrigo

No recuerda exactamente desde cuándo preside su colectivo, pero desde luego hace más de 20 años, y a lo largo de su mandato ha vivido los peores años de la crisis económica, «siete años en el desierto» que arrasaron con muchas de las grandes empresas burgalesas. Por eso puede hablar con conocimiento de causa sobre los vaivenes inmobiliarios, lo que necesitan y lo que observan los profesionales del sector.

A principios de 2019 usted pedía un Gobierno estable, y casi un año después acabamos de estrenar ese escenario. ¿Ha afectado esto a su sector?
El año 2019 ha sido bueno en términos generales para la venta de vivienda, pero hemos notado una preocupación de la gente por la incertidumbre.
¿Pero eso se nota? ¿Se lo dicen a usted en la oficina comercial cuando vienen a comprar?
Te lo dicen en todos los sitios, en la calle. Si en Burgos hay despidos en la industria automovilística y somos una ciudad que dependemos del automóvil pues todo se resiente. El comentario de que vamos a entrar en una nueva crisis es recurrente en la prensa, que está todo el tiempo dando caña, y la gente se va mentalizando en el ahorro, que es lo contrario de la inversión.
¿Qué creen respecto a esa crisis de la que se habla?¿Hasta dónde llegará, o creen que será una mera «desaceleración»?
Depende de las medidas que tome el Gobierno. Si el empleo se mantiene y no se toma ninguna medida en contra de la vivienda, porque a favor estamos seguros de que no se va a tomar, el mercado se estabilizará él solo.
¿Cómo ven ustedes desde aquí el desmadre de precios que ha habido en Madrid y Barcelona?
Tienen una justificación especial. Madrid por ejemplo es una gran ciudad, con sedes de empresas, donde es fácil encontrar empleo y tiene la ventaja de que fiscalmente no tributa los impuestos de Patrimonio ni Sucesiones ni Donaciones. Ocurre que muchísima gente que tiene dinero de todas las partes de España se van a Madrid y se compran pisos allí.
¿Pero son sostenibles subidas como las que hemos vivido estos años, por encima del 20% anual?
Pues no lo sé, pero lo sostenible o no lo marca la opinión pública. Nosotros lo que queremos es un panorama de estabilidad, nada más. Para nosotros no es bueno que suban los precios, no podemos alejarnos de la demanda. El término fijo es el presupuesto del comprador, por mucho que a mí me suban los costes a él no le van a subir el sueldo ni le van a dejar que no pague 10 años de la hipoteca, así que para nosotros lo deseable siempre es lo estable, que la nación se mueva en un entorno de confianza.
¿Por qué cree que ha habido este movimiento de viviendas?
Porque hemos vivido tres o cuatro años de confianza. La gente ha vuelto a salir a las calles, a comer, a cenar, a tomarse un vino. Aunque sea más barato que antes, porque igual antes se gastaban 50 euros en cenar y ahora se gastan 20 o 30, pero había una alegría. La economía del consumo interno se basa en la confianza, si te dicen que te van a echar dejas de gastar y lo que no haces es comprarte un piso. Por eso insistimos en que no toquen la vivienda, que no empiecen a decir que van a subir el IVA de los pisos vacíos... es un bien social que no puede estar venga a pagar dinero. El nuevo Gobierno debe transmitir tranquilidad. Sea cual sea su color. Nosotros hemos vivido distintos tipos de Gobierno y nuestro sector ha estado bien con el PP y con el PSOE, somos empresarios y tenemos que convivir con lo que hay.
Pues el acuerdo entre el PSOE y Podemos ya habla de una limitación de precios a la vivienda...
A la de alquiler. Ese tema es muy convulso y preocupante, pero hay que ver cuáles son los precios en las ciudades donde la gente no puede pagarlos. En Castilla y León por ejemplo las ayudas al alquiler ya son importantes y se facilita. Insisto en que el mercado de la vivienda se regula solo siempre que la oferta supere a la demanda. Los Gobiernos deben medir las consecuencias de sus medidas. A todos nos gustaría que subiera el salario mínimo, pero ¿de dónde sale el dinero para ello?. Hay muchísimas empresas que se mueven con unos márgenes muy cortos.
En los años más duros de la crisis ustedes se sintieron demonizados como los principales culpables. ¿Siente que ha pasado esa sensación general?
Se han olvidado de nosotros, afortunadamente, sobre todo los políticos. Principalmente echaron las culpas a las cajas de ahorro y a las empresas de la construcción. Había gran parte de culpa, pero no se ha escrito la historia como fue. La crisis no entró ella sola, sino que se aceleró, se favoreció. Por ejemplo, el Banco Popular, que era una entidad de referencia, ha acabado vendido por un euro. Si tú a alguien que tiene una dificultad en vez de ayudarle le persigues le hundes en una mañana.

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(La entrevista completa, en la edición en papel de este domingo de Diario de Burgos)