El georradar revela «una pequeña estructura» en el Castillo

Ó.C
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El Ayuntamiento valora la información para tapar el socavón o actuar en la explanada, para lo que sería necesario redactar un proyecto. También se va a pedir un informe de seguridad

El georradar revela «una pequeña estructura» en el Castillo

Las miradas continúan puestas en el socavón que se abrió en la explanada del Castillo a finales de noviembre. Meses después sigue protegido por unas vallas para evitar caídas, aunque el responsable de Turismo del Ayuntamiento de Miranda, Miguel Ángel Adrián, afirma que por ahora el agujero no ha crecido, lo que da cierta tranquilidad para tomar la decisión. Para saber qué pasos dar, se consultó a Patrimonio y posteriormente se encargó un estudio con georradar que ha determinado que existe de «una pequeña estructura subterránea» en la explanada del Castillo.
Por parte del responsable municipal se confiesa que se esperaba que el informe diera más luz sobre el potencial oculto en el cerro, aunque ahora con lo que se tiene se tendrá que tomar una decisión. Lo que se sabe es que el habitáculo que se ha detectado está junto al socavón, lo que podría ser la cárcel, aunque «tendrá como cuatro metros cuadrados como máximo», revela Adrián, que en cualquier caso apunta a que el informe no se considera que aporte mucha información de lo que pueda ser realmente por lo que se entiende que «no es un elemento definitivo».
Aún así en el Ayuntamiento tienen claro que hay que tomar la decisión, con dos posibilidades sobre la mesa que fueron las que se autorizaron por la Junta de Castilla y León a través de Patrimonio: taparlo o intervenir. Para elegir, Adrián manifiesta que los datos se valoran por los técnicos municipales, para actuar en una u otra dirección. Otro de los elementos a tener en cuenta es la seguridad de un espacio en el que en verano se realizan conciertos en el programa de Los Viernes del Castillo, que el año pasado tuvieron 7.600 asistentes. «Problemas de estabilidad presumo que no hay», aclara el responsable municipal, que para asegurarse afirma que «pediré un informe».
Cuando se confirme que no es un riesgo, se tendrá un dato más aunque el concejal advierte que «simplemente con que aparezca una estructura con una superficie muy pequeña pues no sé si merece la pena una intervención específica para eso», se pregunta puesto que además, en el Presupuesto no hay partida para ello.
Lo que sí que se ve más posible es una actuación dentro de una segunda fase en la que se acudiría a alguna línea de subvenciones, para compartir el coste de la intervención. Para solicitarlo en primer lugar habría que elaborar un proyecto por una empresa especializada en intervenciones arqueológicas y en el que se tendría que establecer con claridad qué parte se va a sufragar con aportaciones municipales o la cantidad que se pide a un tercero.
Además en lo que se refiere a Patrimonio, Adrián aclara que se tiene mucho control, lo que significa que primero se tendría que pedir autorización. Este paso es algo que ya se tuvo que hacer para el georradar y además se tenía que especificar «quien era el responsable y que nos autorizasen que fuera el que elegimos». Algo que sería más costoso «con un proyecto de intervención», resalta el concejal, sobre a los posibles pasos.
 Al margen de la postura municipal, la Asociación Amigos del Castillo también sigue de cerca la situación. Ellos ayudaron al Ayuntamiento a encontrar una empresa de georradar, que finalmente tuvo un coste inferior a los mil euros. Por su parte se indica que todavía no han podido conocer los resultados del informe arqueológico con el que trabajan en Turismo, aunque han solicitado formalmente conocer el resultado. Sí que se defienden que todo descubrimiento «revaloriza el Castillo» y aseguran que por lo menos es algo que se tendrá que valorar, con la seguridad también presente.