El precio de la ITV se sitúa hoy entre las 10 más caras

SPC
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La Junta ejecuta la sentencia del TS que obliga a actualizar los precios de la inspección técnica de vehículos en función del incremento del IPC entre 2016 y 2019, lo que encarecerá entre uno y dos euros las revisiones

Imagen de una estación de revisión de la ITV colapsada de coches en Burgos - Foto: Raúl Canales

Pasar la ITV al coche en Castilla y León será a partir de hoy un 3,5 por ciento más caro que ayer. O lo que es lo mismo, la revisión de un turismo de gasolina pasará a costar 42,33 euros y el de diésel, 50,25 euros, lo que supone entre uno y dos euros más respectivamente. Un encarecimiento de la Inspección Técnica de Vehículos que llega después de una larga batalla judicial de la Junta y las empresas concesionarias y que responde al cumplimiento de la sentencia emitida por el Tribunal Supremo que rechaza los recursos interpuestos por ambos contra una sentencia de 2016 del TSJ. Un proceso judicial que, a su vez, se inició tras aplicar el Gobierno autonómico una rebaja del 20 por ciento en 2014 y modificar el sistema de revisión para que no estuviera vinculado con el IPC, aunque dos años antes ya había congelado las tasas.
Ahora, siete años más tarde, la Junta de Castilla y León se ha visto obligada a elevar un 3,5 por ciento los precios de las tarifas de la ITV en la Comunidad debido a que se les aplicará la variación del IPC calculada entre 2016 y 2019. Con esta modificación, Castilla y León pasa a situarse entre las diez autonomías más caras del país para llevar a cabo la revisión en cualquiera de los dos carburantes. En concreto, la Comunidad será la octava con mayor coste en el caso de la gasolina y la novena para vehículos de diésel. Además, con la revisión de los precios, la región se distancia del precio medio de España, fijado en 40,6 euros para la gasolina y 47,3 en el gasóleo, informa Ical.
El pronunciamiento del Supremo, que no acepta los recursos del Ejecutivo y las empresas, lleva a la Dirección General de Industria a adoptar una resolución por la que autoriza las tarifas a percibir por las concesionarias de la ITV de Castilla y León para este año. De esta forma revisa los precios en función del incremento «relativo» del IPC en España, entre 2016 y 2019, lo que calcula conlleva una subida del 3,5 por ciento.
Esto, según informaron fuentes de la Junta, recupera de momento la actualización del IPC después de que se adoptara una congelación en 2012 y en 2014 se modificara la relación contractual con una rebaja del 20 por ciento. Así, el coste para los ciudadanos de la ITV para un turismo de gasolina catalizado será de 42,33 euros -precio final, IVA incluido y tasa de tráfico-, lo que supone un incremento de 1,04 euros. Además, para los turismos diésel, la tarifa será de 50,25 euros, debido a la subida de 1,56 euros.
El Ejecutivo autonómica ya ha iniciado la tramitación de una nueva norma de revisión de tarifas que no genere los «desequilibrios» del sistema anterior y cumpla con la Ley de Desindexación de la Economía. Su borrador ha sido ya sometido a información pública en el portal de Gobierno abierto, y hasta que se apruebe, el Gobierno vuelve a ligar las tarifas de la ITV al IPC, algo que no se producía desde que el Gobierno autonómico aplicó entre 2012 y 2014 una congelación de los precios, que después se mantuvo, junto a la rebaja del 20 por ciento.
Batalla judicial

Precisamente esta congelación de precios entre 2012 y 2014 fue llevada a los tribunales por las concesionarias, que tras pasar por diferentes órganos judiciales, terminó en un fallo que obligó a la Junta a indemnizar con diez millones a las empresas, en compensación por los ingresos que habían dejado de percibir.
Por otra parte, la Junta adoptó otra orden en 2014, por la que aplicó una rebaja del 20 por ciento, para que las tarifas fueran similares a la media nacional, y las desligó de la evolución del IPC. El Ejecutivo recordó que esta decisión se tomó tras comprobar que las cantidades aplicadas en Castilla y León eran superiores a las del resto de España. Así, el precio para un diésel pasó a costar 10 euros menos, y el de gasolina, 8,18 menos.