Verde, que te quiero verde en '2050'

A.S.R.
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El Gremio de Artistas Plásticos, la Asociación de Floristas y Jardineros y la Federación de Comercio colaboran en una muestra colectiva que alerta sobre el cambio climático que se inaugura esta tarde en el Arco de Santa María

Las floristas Blanca Jimena (de pie) y Sefa Tur con los artistas Orte, Ramos, Abad, Mediavilla y Martín Oña (de i. a d.) posan en una de las instalaciones. - Foto: Luis López Araico

El color verde se convierte en tendencia en el panorama creativo. Las consecuencias del cambio climático y la necesidad de preservar el medio ambiente irrumpen en el Arco de Santa María con 2050, una exposición colectiva orquestada por el Gremio de Artistas Plásticos (GAP), la Asociación de Floristas y Jardineros de Burgos (Flojabur) y la Federación de Comercio de Burgos (FEC), que, aunque sin dejarse llevar por profecías apocalípticas, sí dibuja un panorama desolador si no se empiezan a tomar medidas ya.

«Queremos llamar la atención sobre lo que está ocurriendo, sobre las consecuencias que las acciones y decisiones del hombre, como verter plásticos al mar o la emisión de gases de efecto invernadero, tendrán en el futuro con esa subida media de dos grados de la temperatura mundial que se alcanzará en 2050, que será catastrófico para el medio ambiente», explica Juan Martín Oña, portavoz de GAP. «Y con el medio ambiente nos vamos nosotros al traste. El ser humano se cree inmortal, pero no lo es», sigue el hilo la presidenta de Flojabur, Sefa Tur, que arroga a su gremio la responsabilidad de concienciar sobre el respeto a la naturaleza, que, advierte, permanecerá dentro de 30 años aun cuando el hombre se autodestruya. «En la grieta más pequeña donde haya un poco de agua es capaz de crecer». Otra cosa es la manera en la que lo haga. Las instalaciones que colocan en la exposición, abierta hasta el 3 de noviembre, aventuran ese mañana: huertos en los que sin orden ni concierto comparten espacio hortalizas, botellas vacías de vino y otros desechos; vertederos donde se amontonan cachivaches que cuentan historias de humanos que un día existieron y donde la única vida que crece es la vegetación...

A esta visión terrorífica alimentan las creaciones de los artistas plásticos, que blanden el arte como un poderoso instrumento de sensibilización social. Cada uno con su mirada.

Ali de Unzaga avisa con sus pinturas pop de la subida de la temperatura que causará la polución de las grandes urbes y Beatriz Marcos, que lleva tractores y otros aperos agrícolas al lienzo, apunta a medidas para la eficiencia energética en el mundo rural. El síndrome de Diógenes de la sociedad denuncia Sacris en sus fotografías y acusador lanza su dedo Juan Martín Oña en sus collages contra la publicidad y el marketing que incitan al consumismo. Rafael Mediavilla tira de bolsas de papel reutilizables para enmarcar sus plácidos paisajes y Humberto Abad insta a reciclar con una serie de piezas. Las pinturas de Luiso Orte y Fernando Arahuetes ponen a dialogar al hombre y a la naturaleza y al mundo animal cuela Fran de Hoyo, mientras Elvira Mateos evidencia el paso generacional y los cambios tecnológicos y de consumo que conlleva. De las amenazas al agua como fuente de vida tira José Luis Ramos en sus cerámicas y sobre las pérdidas materiales y humanas que provocan los desastres naturales aperciben las pinturas de Enrique Barrio. He ahí 12 propuestas para que el hombre siga pintando algo en 2050.