Una inundación extrema afectaría a 18.400 vecinos de Burgos

H.J.
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La CHD dibuja bajo las aguas a La Ventilla, parte de Gamonal, el centro histórico y San Amaro en el peor escenario imaginable

Panorámica de la Ventilla-Villayuda (con el cauce del Arlanzón a la izquierda), el barrio con más riesgo de ser anegado. - Foto: Jesús J. Matías

Hay dos líneas rojas en los soportales de la Plaza Mayor que nos recuerdan cada día el poder de la naturaleza. Son dos marcas dibujadas sobre una columna, en el pasaje que comunica con el Paseo del Espolón, que determinan la altura alcanzada por las aguas en las dos peores inundaciones del último siglo y medio. Ambas fueron en el mes de junio, una en 1874 y otra en 1930, y si no fuera por ellas nos parecería mentira que una riada pudiera llegar a semejante nivel.  
Desde entonces se han construido los pantanos de Arlanzón y Úzquiza y el río ha sido aparentemente domesticado mediante su encauzamiento, pero nunca se debe bajar la guardia como nos acaba de demostrar la borrasca 'Gloria' y los destrozos que ha provocado en todo el Levante español. El mismo mensaje se desprende de la última revisión de los mapas de peligrosidad y riesgo de inundación elaborados por la Confederación Hidrográfica del Duero.
El organismo de cuenca acaba de publicar este documento que estuvo a información pública hasta el 20 de diciembre y que calcula los escenarios con probabilidad alta, media (con periodo de retorno igual o mayor a 100 años) y baja (calculada para el peor escenario posible cada 500 años).
Gran tormenta el 31 de julio de 1961.Gran tormenta el 31 de julio de 1961. - Foto: FedeAnaliza diversos tramos urbanos de toda Castilla y León y entre ellos el de Burgos capital, a lo largo de todo su término municipal. En él no habría ningún habitante afectado por el escenario de inundación probable, algo menos de 800 persona verían las aguas tocar sus viviendas en caso de una avenida media (principalmente en la zona de La Ventilla y el polígono industrial adyacente) y hasta 18.398 vecinos se verían afectados en el caso de la riada más extraordinaria.
Se trata de un cálculo estadístico a partir de cartografía, modelos hidrológicos, precipitaciones, escorrentía y estimaciones de caudales absolutamente inauditos, "pero que pueden ocurrir", tal y como advierte Ramón Goria, jefe de área de la sección de Medio Ambiente e Hidrología de la Confederación Hidrográfica del Duero.
A lo largo de toda la cuenca se han analizado más de 473 kilómetros de río que afectan a zonas urbanas, "priorizando las necesidades reales para saber qué zonas tenemos que proteger", explica Goria. Entre ellos hay 42,58 kilómetros lineales en la provincia de Burgos que además de la capital estudian los casos del Arlanzón en San Medel, el Arlanza en Palacios de la Sierra y Lerma, el Duero en Aranda y el Bañuelos en esta misma localidad arandina.

En el caso de Burgos capital, la inundación de alta probabilidad, la que ocurriría con cierta frecuencia, no afecta a ninguno de sus habitantes y tampoco a dotaciones públicas o industriales, pues el agua se ceñiría al cauce que todos conocemos. La situación cambia si hablamos de la avenida calculada para cada 100 años, que sí provocaría problemas en La Ventilla y todo el polígono de Villayuda, además de la zona situada junto al campo de deportes de San Amaro.
El escenario de 500 años suena mucho más preocupante. Tal y como recoge el gráfico que acompaña esta página, el agua anegaría las zonas ya mencionadas y además buena parte del barrio de Capiscol (desde el propio río hasta la Avenida Constitución), El Plantío y la Barriada Militar, Villa Pilar y Hacienda, San Lesmes y parte del centro histórico, incluyendo la Plaza Mayor. Aguas abajo la situación mejoraría pero solo hasta llegar al Parral, donde la inundación afectaría a otra gran  superficie comprendida entre San Amaro, La Milanera y la Barriada del Pilar.

Hasta casi un metro. Los mapas de la Confederación no solo dibujan con bastante precisión el área afectada, sino que se acompañan de una previsión de la altura que alcanzaría el agua. La mayor parte de las zonas inundables no pasaría de los 20 centímetros, así que nadie debería temer por su vivienda y muy pocos locales comerciales sufrirían problemas serios, pero hay algunos puntos del polígono de Villayuda donde se marca hasta 80 centímetros de calado.

El cambio climático, esa amenaza latente que pesa sobre todo el planeta, puede hacer más frecuente de lo que se creen estos episodios que, por el momento, son solo estimaciones para situaciones muy extremas en las que ni siquiera los pantanos fueran capaces de regular el caudal por encontrarse completamente colmatados. Además, en teoría los mapas de la Confederación están actualizados pero fuentes conocedoras del sector advierten, sin embargo, que recientemente han cambiado algunas circunstancias importantes que atañen al comportamiento del Arlanzón. Por ejemplo, se han suprimido los viejos puentes ferroviarios a la altura de Capiscol y de San Amaro que actuaban como barrera y han sido sustituidos por otras estructuras con mucha mayor permeabilidad. Es posible, por tanto, que en futuras revisiones la capital burgalesa presente menos problemas en estos mapas de riesgo hipotético. 

Cuando esta fase del trabajo de la CHD concluya, llegará el momento de abordar otra parte muy importante del trabajo que será la adopción de medidas de prevención, protección y preparación contra avenidas para reducir el fenómeno de las inundaciones, así como la coordinación con los municipios para incorporar los mapas al planeamiento y a su vez ajustar los usos y limitaciones del urbanismo real, sobre el terreno.