Carnicería neandertal de hace 46.000 años hallada en Burgos

DB
-

Excavaciones realizadas en la Cueva de Prado Vargas, al norte de la provincia, permiten recuperar más de 2.000 restos. El yacimiento de la localidad burgalesa de Cornejo, en la Merindad de Sotoscueva, forma parte del BIC y del complejo de Ojo Guareña

Vista general de la excavación en el 'sector hornacina'.

Excavaciones realizadas en la Cueva de Prado Vargas, al norte de la provincia de Burgos, han permitido hallar una carnicería neandertal de hace 46.000 años. La excavación, que concluyó este jueves, se ha realizado en un nuevo sector del nivel 4 permite recuperar más de 2.000 restos que ahondan en la hipótesis de que los grupos de neandertales organizaban el espacio de la cueva según las actividades que en ella realizaron. Este yacimiento situado en la localidad de Cornejo (Merindad de Sotoscueva) forma parte del BIC y del Monumento Natural de Ojo Guareña.

El equipo codirigido por Marta Navazo Ruiz (profesora titular de Prehistoria de la Universidad de Burgos), Alfonso Benito Calvo (investigador del Centro Nacional en Evolución Humana) y Rodrigo Alonso Alcalde (responsable de Didáctica y Dinamización del Museo de la Evolución Humana y profesor Asociado de Prehistoria en la UBU) estuvo formado por 12 estudiantes de la UBU y de la Universidad de Zaragoza.

En 2019, en este yacimiento se descubrió un molar de leche perteneciente a un individuo de 8 años de la especie Homo neanderthalensis. Este diente, conocido con el nombre de Vera, es el resto humano más antiguo descubierto hasta la fecha en la zona de las Merindades, en el norte de la provincia de Burgos.

Fragmento de asta de ciervo.Fragmento de asta de ciervo.

Durante la campaña de excavación de este mes de agosto los trabajos se han centrado en una zona nueva de la cueva denominada "sector hornacina". En total se han excavado 22 metros cuadrados pertenecientes al nivel 4. Este nivel tiene una cronología de 46.000 años y durante esta verano se han recuperado más de 2.000 restos, predominando los fósiles de animales sobre las herramientas de piedra y los fragmentos de carbones.

Los animales más representativos en este sector han sido los ciervos (Cervus elaphus) y jabalíes (Sus scrofa), seguidos de caballos (Equus ferus), rebecos, (Rupicapra rupicabra) y corzos (Capreolus capreolus). Los huesos aparecen fragmentados destacando los pertenecientes a las extremidades y en menor medida costillas, dientes y otros restos del esqueleto craneal. Destaca el hallazgo de un par de astas y cuatro candiles de ciervo, así como la presencia de varios falanges completas.

A diferencia de otros lugares de la cueva excavados previamente, los fragmentos del sector hornacina presentan un mayor tamaño. Por lo que se refiere a las herramientas líticas, la mayor parte de ellas son de sílex, seguidas de metavulcanitas y arenisca.

Entre ellas se han descubierto percutores, perforadores, varias puntas, lascas con un tamaño medio de 5 cm, así como toda una serie de núcleos levallois y otros tantos discoides. Los percutores son cantos rodados de río que fueron introducidos a la cavidad por los neandertales.

Útiles para romper huesos. Estos cantos son herramientas polifuncionales que les sirvieron tanto para ser utilizados como martillos en la fabricación de herramientas, como para romper los huesos largos y de esta manera poder consumir la médula del interior de los mismos.

La concentración de más de veinte percutores en este área concreta de la cueva, así como el tamaño de los huesos y el estudio preliminar de las marcas de corte de los mismos, permite plantear la hipótesis que el sector hornacina fue utilizado por los neandertales de Prado Vargas para desarticular y trocear los restos de animales.

De esta forma los neandertales utilizaron esta zona de la cueva para preparar los alimentos que con posterioridad fueron consumidos en otros lugares de la cavidad.

La localización de este espacio dedicado al procesado cárnico en este sector del yacimiento evidencia el uso diferencial que los neandertales dieron a cada una de las áreas de la cueva.

De esta manera tenemos como estos grupos humanos usaron unas zonas de la cavidad, entre otras cosas, para fabricar las herramientas, otra para trocear los animales cazados y varios espacios diferentes para consumir estos restos troceados previamente en el sector hornacina.

Vertebración cultural de la zona. La Cueva de Prado Vargas es una herramienta de vertebración cultural para el territorio de las Merindades. La excavación sistemática de la Cueva de Prado Vargas se retomó en el año 2016 y desde entonces ha continuado verano tras verano.

Paralelamente al trabajo de campo, el equipo de investigación ha organizado toda una serie de actividades que han permitido dar a conocer los avances y resultados del proyecto a los ciudadanos del las localidades circundantes.

El pasado sábado 14 de agosto se llevó a cabo una jornada de puertas abiertas a la excavación a la que acudieron 71 personas. El día anterior Marta Navazo impartió una conferencia sobre Prado Vargas en la localidad de Espinosa de los Monteros. Esta acción formó parte del programa de actividades desarrollado por el Grupo Espeleológico Edelweiss con motivo de la conmemoración de su 70 aniversario.

Durante este mes se han realizado dos talleres de arqueología en los cuales asistieron 24 niños. La actividad estrella de toda esta línea de actuación de divulgación científica es el programa de voluntariado de lavado de sedimentos arqueológicos provenientes de este yacimiento.

Esta actividad, organizada con la colaboración de la Casa del Parque del Monumento Natural de Ojo Guareña y la empresa Ráspano Ecoturismo, ha contado con la participación de 74 voluntarios que se han encargado de recuperar los restos de conejos, topillos y roedores que entraron en la cueva de Prado Vargas hace 46.000 años.

Desde su puesta en marcha, el proyecto de investigación en Cueva Prado Vargas cuenta con el apoyo económico y material de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León, Diputación Provincial de Burgos, el Ayuntamiento de la Merindad de Sotoscueva, las localidades de Cornejo y Quisicedo, Ceder Merindades, la Casa del Parque del Monumento Natural de Ojo Guareña, Ráspano Ecoturismo y la Fundación Palarq.