El verano turístico más flojo en años

R.L.-B.G.R.
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El verano turístico más flojo en años - Foto: Miguel Ã?ngel Valdivielso

Guías y tiendas de recuerdos aseguran que en julio ha habido días en los que «no han salido rutas» por la ciudad por falta de demanda, mientras que los comerciantes echan de menos más grupos internacionales

Los empresarios hoteleros ya han manifestado en varias ocasiones que este 2018 está siendo peor que 2017 en lo que a turismo se refiere, incluida la temporada alta estival. Y lo que ellos notan se traslada a otros sectores directamente relacionados con la afluencia de visitantes, como son las tiendas de recuerdos o las rutas turísticas oficiales por la ciudad. Los comerciantes no saben cuál puede ser la causa, pero tienen claro que este está siendo un verano «malo» para sus ventas, el peor en años, mientras que los profesionales hablan de unos meses «muy flojos».
La sensación compartida entre quienes que se dedican a la venta de souvenirs es que hay menos turistas que otras veces y apenas se ven grupos internacionales. Y si julio no ha sido un buen mes, adelantan que este agosto está resultando «flojísimo».
Ya notaron hace años, con la crisis, un cambio en las costumbres de su clientela al que han tenido que adaptarse. Atrás quedaron los productos estrella clásicos como el cofre del Cid, las imágenes del héroe medieval o la espadería de grandes dimensiones. También la iconografía española de toros, flamenco y castañuelas ha pasado «a un plano muy secundario», tal y como apunta Alejandro Güemes, gerente de la tienda Art Español. «Hoy en día se ha diversificado mucho. Ya no nos podemos fiar de un determinado tipo de productos, sino de un rango de precio», donde los recuerdos más ‘apreciados’ son los que fluctúan entre dos y seis euros.
Lo que más se vende son «cosas pequeñas y de la Catedral», indican en el establecimiento El Peregrino. Por ello, ofrecer productos exclusivos puede que sea uno de los mejores reclamos, aunque la artesanía «cada vez va perdiendo más demanda en pos de piezas pequeñas como imanes, llaveros, pulseras…», lamenta Güemes.
Los hábitos de compra también varían según la procedencia de los turistas. En el comercio Tu detalle, a los pies de la Catedral, tienen comprobado que los italianos prefieren camisetas, mientras que los polacos «entran, miran y no compran nada», por ejemplo. Son, sin embargo, los turistas españoles los más agradecidos. «Los extranjeros gastan menos dinero», coinciden en todas las tiendas. La proporción puede ascender a una ratio de cuatro a uno, aproximadamente.
Junto al recuerdo o regalo imperecedero, también sale bien parada la gastronomía local. La morcilla se lleva la palma, si bien en algunos establecimientos como La Vieja Castilla o Casa Quintanilla constatan que en España no se conoce tanto como pueda parecer. También los quesos de oveja son muy demandados y no faltan los embutidos, los vinos de la Ribera, las alubias de Ibeas o, incluso, el aceite.
Si estos establecimientos se han adaptado a los tiempos, no menos lo han hecho los guías turísticos, que ofrecen recorridos a la carta por la ciudad, ya sea de forma individual o en grupos. Sin embargo a veces resulta insuficiente, ya que la asociación oficial que agrupa a estos profesionales afirma que «está siendo un verano flojo». Su presidenta, Belinda Peña, no se retrotrae a ejercicios anteriores a 2017, pero que hace hincapié en un julio con poca actividad y un agosto que no responde al calificativo del periodo vacacional por excelencia.
Peña pone como ejemplo el mes pasado, con jornadas en las que no salieron rutas guiadas, mientras que en esta primera quincena se han hecho recorridos con tan solo «cinco o seis personas», cuando esta época debería ser la más fuerte del año y trabajar con grupos de al menos 25 turistas.
Para encontrar una explicación a esta situación, alude a la meteorología. «El invierno ha sido muy largo y puede que la gente haya optado más por los destinos de playa que por los de interior», sostiene, al tiempo que agrega que la bajada se ha notado tanto en el turismo internacional como el nacional, siendo este último el más numeroso en verano. No obstante, confía en que la tendencia cambie y muestra su esperanza en la atracción turística del VIIICentenario de la Catedral.