«Toda tu familia depende del negocio, si va mal te asustas»

R.N.S.
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Al fundador le gustaría que sus hijos continuaran sus pasos pero sabe que tienen que hacer lo que más les llene

Nacho San Millán, junto a sus hijos Iñigo y Javier San Millán. - Foto: Valdivielso

El mundo se encuentra en un continuo movimiento, donde las transformaciones son más que perceptibles. Ignacio San Millán es consciente de esto y cuando piensa en el futuro de su empresa de logística ve a sus hijos, quienes forman parte de una nueva generación joven y acostumbrada al cambio, como la continuación y los futuros guías de su proyecto. Sin embargo, esto no quiere decir que su padre no les vaya a exigir esfuerzo. «Yo todavía no he decidido que se lo vaya a traspasar a mis hijos, esto se lo tienen que ganar», asegura entre risas el progenitor.

Íñigo y Javier San Millán llevan desde el 2013 y 2017, respectivamente, en la firma. Sus comienzos fueron gracias a su madre, quien al ver que sus hijos no encontraban un empleo que mantuviera relación con sus estudios, decidió que podían trabajar con su padre. En sus inicios sentían que tenían mucha presión, pero ahora se encuentran contentos y muy a gusto. «Nosotros no producimos para otro, producimos para nuestra familia, entonces todo lo que ocurre nos lo tomamos de manera más personal. Si la empresa va mal te preocupas porque toda tu familia depende de ella», comenta el hijo. 

Su progenitor nunca les obligó a trabajar con él y asegura que no le sentaría mal que encontraran un trabajo que les llenara más. A él le parecería muy bonito que sus sucesores prosiguieran con el proyecto pero es consciente de que «tienen que hacer lo que realmente les guste y lo que les enganche. Este trabajo es muy sacrificado y estás pendiente las 24 horas los siete días de la semana», advierte el fundador. Aunque sean accionistas y en un futuro los dueños, en la oficina son dos empleados más que están bajo las órdenes del director. En la empresa separan la familia del trabajo y lo mismo pasa cuando se encuentran en su casa. «Es importante desconectar y saber separar en dónde se está porque si no sería imposible continuar con esto», explica Íñigo.
Nacho ha notado un gran cambio generacional en el sector, antes atendía a los padres de los que son ahora los directores de distintas empresas. Con los que se tenía la costumbre, ya casi perdida, de cerrar negocios en una comida o en una cena. También se ha dado cuenta de que el mundo ya no es tan local como antes, ni se da tanta importancia a las relaciones personales. Las diferencias son notables y sus hijos y él ya no trabajan de la misma manera. Hoy en día los idiomas, las tecnologías, la globalización del mercado y la gran competencia están muy presentes en el sector.

Los descendientes reiteran que su progenitor lo ha tenido mucho más difícil al tener que haber construido los cimientos y el resto de lo que hoy conforma la firma. «Lo complicado ya está hecho, nosotros ahora solo tenemos que seguir creciendo», comenta uno de ellos. A pesar de esto su padre cree que su futuro no es nada sencillo. «Van a tener que especializarse en dar un servicio muy personal, que es lo que no hacen las grandes empresas, y así poder diferenciarse de estas», advierte el fundador. Hoy en día tienen grupos y multinacionales fortísimas como competidores, algo que hace que la rivalidad sea más compleja.

Los hijos se sienten «muy orgullosos y agradecidos por esta oportunidad» que les ha dado su padre, explica Íñigo. Aunque confían en que de momento continúe su padre un tiempo más asumiendo las riendas del negocio.

 

HSITORIA

Ignacio San Millán comenzó su andadura en el año 1983 cuando empezó a trabajar para Jesús Echevarrieta. Después de tres años con él, creó una nueva empresa  junto a dos socios de Madrid y de Irún. En el año 1992, con la entrada de España de pleno derecho en la Unión Europea, su trabajo comenzó a descender y terminó liquidando el negocio. 

Después de todas las etapas vividas, en agosto de 1998 crea Asercomex. Un proyecto que nació únicamente con dos personas y ahora es uno de los mayores centros especializados en servicios logísticos de comercio exterior de Castilla y León.