La Semana Santa más diferente

Leticia Ortiz (SPC)
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El coronavirus deja las calles de España sin pasos y nazarenos, pero la Iglesia y los fieles intentan paliar la ausencia con la tecnología

La Semana Santa más diferente - Foto: Eduardo Briones

Las túnicas siguen colgadas en el armario. Los capirotes ni siquiera han salido de los trasteros. Las imágenes de la Pasión de Jesús contemplan sus pasos desde los altares de las iglesias porque ni siquiera dio tiempo a montarlos. Los instrumentos, tras varios meses de ensayos, han vuelto a sus cajas. Es Semana Santa, pero para muchos no lo parece. Faltan procesiones, estaciones de penitencia, vía crucis, rosarios penitenciales, Encuentros, Bajadas de ángeles, Pasiones vivientes... Tradiciones que a lo largo de España ponen el sello, personalísimo e intransferible, de cada rincón a los días más grandes para los cristianos. Pero el coronavirus lo ha paralizado casi todo. Casi, porque la fe y la devoción de millones de personas sigue ahí. Y las nuevas tecnologías se han convertido en sus mejores aliados para hacer más llevaderos estos momentos tan extraños.
«La Pascua es el corazón del año litúrgico: no es una fiesta como las demás. Se convierte en un momento fundamental en la vida de la Iglesia y de cada creyente. Por eso, no puede ser trasladada», subrayan desde las Diócesis de Ávila y de Burgos. Por ello, se cuentan por cientos las iniciativas. De la Iglesia a las Hermandades, pasando por las televisiones (especialmente las públicas) y las personas anónimas han puesto su granito de arena para vivir en casa la Semana Santa más diferente. Misas, oficios online y procesiones de años anteriores se acumulan en las agendas virtuales de los devotos, que no quieren perderse ninguno de los ritos litúrgicos de esta semana desde la bendición de las palmas del pasado Domingo de Ramos hasta la Misa de Pascua de la próxima jornada dominical.
A pesar del confinamiento, y en el único resquicio de libertad permitido (ventanas y balcones), algunos se han atrevido incluso a alternar el ya célebre Resistiré del Dúo dinámico, con saetas y marchas. Y en las calles de muchas ciudades, estos días también huele al incienso que los vecinos ponían en los alféizares para dar ambiente a estos días. Otros no han podido evitar desviarse de su camino hacia la compra o el trabajo para dejar unas flores en las puertas de sus iglesias. Esas que ahora amanecen vacías en plena Semana Santa. La más diferente. Quizá, la más especial.