Ull: "La política de hoy aburre, no se debate con libertad"

I.M.L.
-
Ull:

La presidenta de la agrupación arandina del PSOE repasa su labor política y el escenario que deja tras 40 años en la vida política de la capital ribereña desde la primera línea

Mientras se produce el goteo de confirmaciones de los cabeza de lista en la capital ribereña, y en todo el país, en la agrupación socialista arandina tendrán que llenar un hueco muy grande en su próxima candidatura: El que deja Leonisa Ull, histórica luchadora por la democracia, por su Aranda y por los derechos de los sectores más débiles de la sociedad, con los niños y los mayores como centro de sus esfuerzos. Ha decidido dejar la política activa y sus recuerdos, vivencias y reflexiones forman parte de la historia democrática arandina.

¿Cómo ha sido el proceso para tomar la decisión de dejar la primera línea de la política municipal?
Yo, sencillamente, creo que me ha llegado el momento, tengo 83 años y desde 1979, en cuya candidatura del PSOE iba de cuatro y salí concejala, ha sido continuado. Llega un momento en el que entiendes que ya no más.
Esto no se decide en un momento, lo he ido pensando, hace cuatro años ya lo pensé mucho pero decidí seguir otro poquito más, pero ya llevo todos estos años de mandato que no podía seguir. Lo acabo de hacer público pero es algo que lo llevo pensando tiempo

¿Qué le ha llevado a dar el paso?
Porque me aburro, esa es la motivación, porque no se debate con libertad, porque los concejales nos enteramos por la prensa de un montón de cosas, entonces te encuentras como que todo es muy hueco y que no vienes a nada, a ocupar el sillón, a levantar la mano y poco más, y eso es demoledor.

¿Va a echar algo de menos del Ayuntamiento?
Nada, sinceramente, nada. Recuerdos estupendos, buenísimos, los tendré siempre. Pero como voy a seguir trabajando dentro de la agrupación, voy a estar muy pendiente del día a día.

Entonces, ¿la vida política arandina va a seguir contando con su experiencia?
Yo seguiré trabajando dentro de mi agrupación, con Mar Alcalde, para que sea alcaldesa, que es algo que me haría mucha ilusión y es como un aire fresco que creo que hace falta, y lo mismo me pasa a nivel regional con el compañero Luis Tudanca, que es muy honesto, dentro de lo que hay y ha habido en la política, preocupado de verdad por los problemas que hay en Castilla y León, muy sereno y reflexivo, que yo creo que son características importantes.

Dejar el ejercicio activo de la política también le va a permitir tener más tiempo para su faceta más social, dentro de las asociaciones de mujeres.
Esa es una faceta con la que disfruto mucho, ni me aburro ni me canso de ella. Seguiremos con la Asociación Rosa de Lima Manzano, que presido, con la que tengo un especial enganche; con la Federación de Mujeres Progresistas, que ha ido mejorando su funcionamiento y sus ideas, y con el Consejo de Sabias, del que tengo el honor de formar parte. Este trabajo es un orgullo y una satisfacción, y seguiré hasta que me muera, con la ayuda de las compañeras, porque todavía queda mucho por hacer.

¿Le ha quedado algo pendiente que le hubiese gustado haber logrado para Aranda?
Yo, personalmente, y mi partido, queríamos tanto para Aranda, queríamos tantas cosas, que lo trabajamos todo. Un ejemplo claro es el hospital, en el que el Partido Popular, apoyado a veces por otras formaciones, se inventaron la mentira de que yo no quería por aquel entonces el hospital nuevo, pero el PP, a base de repetir una mentira, hace que parezca verdad, pero sigue siendo mentira.
Con el hospital, mi compañero Gerardo Pinto y yo dimos una batalla campal en Madrid para lograrlo. No hubo forma, no fue posible; solo nos ofertaron la ampliación y mejora del hospital. Y entre nada y algo, nos quedamos con algo.

¿Y el logro del que se siente más orgullosa?
De lo que más orgullosa estoy es de haber cumplido con mi deber, de venir a las 8 de la mañana todos los días a trabajar. Porque yo, con dedicación exclusiva, cambié mi sueldo de maestra por el de alcaldesa, idéntico al de maestra, ni una peseta o euro más. Cambié mi silla de mi escuela por el sillón de la Alcaldía, pero con el mismo sueldo.
Yo entraba todos los días al Ayuntamiento con los trabajadores y llegaron a criticarme por eso, porque pensaban que yo venía a controlar o a inspeccionar. Pero no es verdad, venía a trabajar, algo de lo que estoy orgullosa. He trabajado de manera incesante, no para intereses personales, nadie me regaló nada nunca, tuve una lucha tremenda fuera y dentro del partido. 
Yo, además de ser mujer, era la primera vez que una persona socialista ocupaba el sillón de esta Alcaldía, porque ni en la República hubo un alcalde socialista. Es un orgullo pero que no me vino por las buenas, por mi cara bonita, sino porque trabajé mucho. Tengo guardado un artículo antiguo en el que el periodista venía a decir que dónde no estaba Leonisa, que estaba en todos los lados, que era demasiado, pero estaba en los sitios donde tenía que estar porque estaba todo por hacer. 

¿Cómo ha cambiado la política municipal en estos 40 años?
Aquí, en Aranda, ha cambiado para mal. Yo creo que es un error pensar que, cuando hay algún problema, se hace un decreto y se resuelve. Creo que es un error ocultar información a la oposición y limitar las comisiones informativas. Todo lo que no sea dar participación a los 21 concejales que aquí estamos, todo o que no sea eso, es un error. Por eso creo que las libertades se han limitado.

Echando la vista atrás, ¿con qué compañero de la oposición ha trabajado mejor?
Hay que reconocer que aquí hubo un alcalde, que fue Rafael de las Heras, con el que se podía trabajar. Tendría y tendrá sus defectos, como todos, pero para dar participación a la oposición, tener comprensión y pinceladas de bondad sí valía.

¿Por ser mujer ha tenido que demostrar más, que trabajar más, para lograr lo mismo que sus compañeros hombres?
No sé si trabajar más, lo que si que he tenido es más insultos, por ser mujer y por estar donde estaba. Hace unos años incluso me mandaron amenazas de muerte con mi cara en una diana y me echaban la culpa de todo. He llegado a tener durante todo un mes a la policía a la puerta de mi casa, porque llamaban de madrugada al portero automático solo para llamarme puta, nada más. Y tengo que agradecer el respeto que siempre ha notado, como alcaldesa y como mujer, por parte de la Policía Local, de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Y no sé si alguna vez les he dado las gracias, por eso desde aquí lo quiero decir: gracias por el apoyo, la ayuda y el respeto.
Lo que yo creo es que por ser mujer, y por haber muy pocas cuando me incorporé, he despertado mucho morbo y curiosidad malsana de conocer mi psique y mi alma. Y eso solo lo conoce quien yo quiero y cuando yo quiero, y de eso me he cuidado mucho. Pero he sufrido insultos que un hombre nunca hubiera sufrido.

¿Vale más por lo que calla que por lo que dice?
Pues no, porque yo nunca he participado en intrigas, nunca me han gustado. Si he podido, he huido. No he participado en reuniones oscuras, quizá ese haya sido muy defecto: ser demasiado transparente.

¿Es muy diferente la política en función del ámbito en el que se ejerza, local, regional o nacional?
Muchísimo, es totalmente distinta. Desde el principio, he tenido claro que yo siempre he sido un peón del proyecto, ni el arquitecto, ni el promotor, que son los que están en el despacho, sin pisar la calle, y luego están los albañiles que son los que levantan el edificio. Por eso, si he ganado he ganado, y si he perdido he perdido, pero a pie de obra siempre.

Para los que quedan y para las nuevas generaciones, ¿qué consejo les daría?
Yo no soy quien para dar consejos, no me ha gustado nunca. He podido decir, contar, avisar, pero la gente joven no quiere consejos, quiere aprender sobre la marcha. Pero sí diría a aquellas personas, jóvenes o menos jóvenes, porque tiene que haber de todo, que quieran entrar en la política local, en la de Aranda, que tengan ganas de trabajar, ilusión, que sepan que tienen que estar dispuestos a cualquier hora del día para trabajar por tu pueblo. Y que si les tienta alguna vez eso de los intereses particulares, que lo desechen.