«Hubo una vida antes que nos preparó para este traspaso»

R.N.S.
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La primera y la segunda generación del restaurante Don Jamón estaban completamente seguras de que esta sucesión iba a ocurrir tarde o temprano

Padre e hijo en el interior del local situado en la Calle Álvar García, 2. - Foto: Luis López Araico

El traspaso generacional de este restaurante es algo que padre e hijo tenían claro que iba ocurrir. Y es que el progenitor, asegura que al día siguiente de pensar que era hora de que su hijo se pusiera al frente de la empresa, él le dijo que sí. Para su padre a lo más importante era lo que su hijo José Luis sintiera. «Si él no hubiera querido continuar con el negocio, yo hubiera buscado otra solución. Al final no le he dado nada más que trabajo», añade el progenitor. Su vástago supo que este cambio «iba a ocurrir sí o sí», desde el momento que empezó a trabajar como camarero. «El relevo generacional es ley de vida. Llega un momento en el que la persona que ha llevado una empresa tantos años se merece descansar y el que es joven y conserva más fuerza tiene que seguir con ello», asegura el actual gerente. 

El traspaso ha sido un proceso relativamente fácil para esta familia, solo han vivido un intercambio de papeles. «Simplemente el encargado ha pasado a ser el gerente y el gerente a encargado», explica el hijo. Aunque todo se complica cuando se trata de la administración y gestión de la empresa. «Es la parte menos grata y nadie te enseña como se hace. Si hubiera estudiado gestión de empresas, en vez de historia, quizás todo el papeleo que hay que hacer no me resultaría tan tedioso», cuenta el dueño actual.
 El propietario de esta actividad resumió su vivencia del traspaso generacional como un momento para el cual la vida les había preparado. Lleva en el mundo de la hostelería desde los 18 años, y antes este restaurante fue su guardería. «He crecido en este bar y en alguno más», cuenta el hijo. Además, advierte que esto lo tiene en la sangre, y no sólo lo ha heredado de la generación de su padre, sino también de otras anteriores. Su progenitor cuenta que «este ambiente de la hostelería te deja marcado desde niño».
Ambas generaciones sienten que la forma de trabajar en un ambiente familiar es un factor que marca una gran diferencia entre empresas familiares y otros oficios. «Aquí cuando tenemos que sacar el trabajo adelante lo sacamos para nosotros mismos. Nuestro empleo forma parte del patrimonio de nuestra familia», explica el progenitor. Desde su propia experiencia comentan «que es muy importante aprender a separar el trabajo de la familia».

Cada uno de ellos se intenta adaptar y buscar su espacio en la nueva gestión del proyecto. «Antes era mi padre quien tomaba todas las decisiones. Ahora soy yo el lo hace y aunque tengo que seguir mi propio criterio me resulta inevitable pensar qué haría él», cuenta José Luis hijo.

 

PROBLEMAS GENERACIONALES

Estos hosteleros son conscientes de que «los problemas al igual que las generaciones, también evolucionan» y que siempre se van a «encontrar con dificultades», comenta el antiguo propietario. El heredero cree que vive un momento más complicado que su padre. «Es más sencillo enfrentarse a dificultades que ya conoces, y que ya has superado en otras ocasiones, que enfrentarse a nuevos obstáculos», explica el hijo. «Igual yo he llegado a tener más dificultades económicas que de otro tipo, pero ahora mi hijo se tiene que enfrentar a nuevos cambios. Uno de ellos es el trato con los consumidores», asegura José Luis padre. «Antes tirabas una piedra y salían 50 clientes, hoy en día tengo que salir a buscarlos. No podemos trabajar de la misma forma que antes, ahora nuestro trabajo se aglutina en temporadas. Las nuevas generaciones suelen alternar de forma ocasional y no tan diariamente», añade el sucesor.

 

HISTORIA.

Antonio Cuadrado Bilbao fundó este bar en 1985 y el 31 de mayo del mismo año José Luis Escaño comenzó a trabajar en él. Era socio y encargado de los trabajadores de ese momento. En 2007 el fundador decidió dejar esta actividad para poder comenzar otras y José Luis obtuvo la propiedad del local. Seis años después le ofrecieron regentar el negocio y hasta el año pasado estuvo al frente del restaurante.

Su hijo José Luis, quien desde hace 13 años a parte de ser accionista trabaja en la firma, es ahora el administrador de la empresa.