«Desde los inicios del comercio pensamos en nuestros hijos»

R.N.S.
-

La primera generación de Jacinto Flores e Hijos S.L. ha dejado a sus descendientes «una empresa saneada y muy bien montada»

Luis Alberto Flores, Inés Torre y Rocío Flores en el local de la Calle San Cosme. - Foto: Alberto Rodrigo

Inés Torre, mujer de Jacinto Flores, recuerda cómo comenzaron con el negocio «desde la absoluta nada» y relata «lo difícil» que fue para su marido, extremeño, abrirse camino entre los burgaleses. «No olvidemos que no es lo mismo hacer negocio si eres de Burgos que si eres extranjero», advierte. Desde los duros inicios de esta sociedad, dedicada al asesoramiento y a la venta de productos fitosanitarios, el matrimonio pensó en sus hijos como el futuro de la empresa. «Esto es una continuidad del comercio. De forma muy tranquila hemos hecho el traspaso de la gerencia. Lo que es la administración y el capital sigue siendo de nuestros padres» explica Rocío Flores, quien dio comienzo a la segunda generación.

Rocío empezó en el negocio familiar en el año 2016 y lleva cuatro años como gerente, aunque confiesa que ella solo es «un interlocutor de todos los hermanos». Desde siempre, todos los miembros de esta familia han considerado la empresa como una actividad familiar y no creen que el traspaso a un empleado sea una solución viable. «Es muy delicado, cuando se trabaja con socios todo se complica más» confiesa la madre. 

Aunque la segunda generación de esta actividad ha vivido el traspaso como una continuidad, sí que ha puesto en marcha pequeños cambios. Además los hijos de Inés Torre y Jacinto Flores no han tenido un camino fácil y sencillo. «Nuestras personalidades, las ideas y la forma de vivir la vida, comparadas con la de nuestro padre, son muy distintas» comenta Rocío. Si bien su hermano Luis Alberto, quien está al frente del centro que tienen en Aranda de Duero, añade que el mayor cambio se encuentra en el propio sector. «Lo que más ha evolucionado es el sector en sí mismo. Ha crecido mucho desde los inicios del negocio hasta ahora», comenta. La nueva y abundante normativa con la que conviven ha hecho que la forma de trabajar también se haya visto modificada. Rocío apunta que tienen que «seguir dando de comer a la gente», por lo que deben ir adaptándose y evolucionando. 

Estos hermanos se sienten « muy afortunados» de cómo su progenitor les ha dejado la empresa. «Nuestro padre ha trabajado muchos años y ha podido dejarnos el negocio montado y con muy buenas distribuciones. El comercio nos lo dejó muy saneado» subrayan Rocío y Luis Alberto Flores. 

 

TRES POLOS MUY OPUESTOS

«No crece nada a la sombra de un gran árbol». Es la frase que utiliza Inés para describir el comienzo de sus hijos en la actividad familiar. Explica que su marido «es una persona muy exigente, muy emprendedora y con mucho temperamento». «Trabajaba todos los días de la semana sin descanso alguno y tampoco teníamos vacaciones» añade. En cambio, sus hijos «venían con unas ideas completamente diferentes, querían trabajar de otra manera». Rocío explica que «antes, los agricultores te llamaban un domingo y te pedían productos. Hoy en día ya no lo hacen». 

Ambos hermanos vivieron sus comienzos desde puntos de vista opuestos. Él, desde pequeño comenzó a vivir y a sentir gran interés por el mundo de la agricultura, y terminó decantándose por la enología. Ella no se sentía tan identificada y terminó estudiando economía y, antes de terminar en el negocio familiar, probó otros empleos. Pero ambos sienten que tienen que perpetuar el legado que les han dejado sus padres y que «es muy bonito continuar y seguir creciendo con el comercio familiar».

 

HISTORIA

En torno al año 1972, Jacinto Flores Rodríguez trabajaba en las fincas del Conde Orgaz, en Hormaza, un pueblo a 20 kilómetros de la capital. Con la llegada de sus cuatro hijos, necesitaba buscar otra fuente de ingresos, por lo que decidió comprar alguna tierra en otros pueblos cercanos. Fue en el año 1986 cuando nació Jacinto Flores e Hijos S.L., dedicada a la venta de productos fitosanitarios para el campo, y tiene tres sedes diferentes: en el polígono industrial de Villalbilla, en la ciudad de Burgos (calle San Cosme, número 26) y en Aranda de Duero.