"Firmaríamos tener un verano como el del año pasado"

H.J.
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Entrevista a Luis Mata Olano, presidente de la Asociación de Hoteles de la Federación de Hostelería de Burgos

La mayoría de los hoteles llevan cerrados desde navidades, víctimas de las restricciones a la movilidad - Foto: VALDIVIELSO

Burgalés de 1974, lleva la hotelería en la sangre y se ocupa del negocio familiar, abierto en 1908, desde hace veinte años, pero nunca había vivido una época tan dura. Con la mayoría de los hoteles de la ciudad clausurados a cal y canto, el representante de uno de los colectivos más dañados por la pandemia transmite indignación con todas las administraciones y se agarra a la esperanza de que las vacunas empiecen a funcionar masivamente.

Los efectos de la pandemia son evidentes con la mayoría de los hoteles cerrados pero, ¿cuántos siguen abiertos en la actualidad?

Ahora mismo tenemos aproximadamente el 15% de las camas abiertas, tanto en la capital como en la provincia, y el 85% restante está cerrado a cal y canto. Y seríamos casi unos privilegiados respecto a otras provincias, porque en la costa está cerrado el 99% o en las grandes capitales el 90%. En julio y agosto, pese a ser nefastos, conseguimos maltrabajar y teníamos el 100% de la oferta de camas abiertas mientras en Madrid o Barcelona nunca han pasado del 30%.

¿Tan diferente es la clientela en Burgos a la de esas otras ciudades?

Es un poco también por el tipo de empresario de aquí, quizás seamos más cabezotas y lo intentamos más, pero también tenemos diversificada la oferta. Tenemos el paso hacia la costa, el turismo monumental, viajeros por trabajos...

Actualmente, con un turismo al mínimo, estarán sobreviviendo ustedes de los viajes de empresa...

Al 95% son viajes de empresa, aunque ha caído muchísimo porque todo se intenta hacer con teletrabajo excepto cuando se necesitan técnicos cualificados que deben hacer una tarea presencial, y un pequeño 5% por temas familiares: una hospitalización, unas gestiones que no pueden esperar, incluso un fallecimiento.

¿Cuántos empleos se están viendo afectados en su sector a lo largo de la provincia?

En todos los tipos de hospedajes tenemos contratadas en torno a 2.000 personas. Aproximadamente 1.200 tienen un carácter fijo y otros 800 básicamente son refuerzos de verano o suplencias para vacaciones. Estos últimos de refuerzo están a cero y del resto quizás haya 100 personas dadas de alta actualmente, aunque con los ERTE entran y salen. Incluso los hoteles que están abiertos tienen unos servicios muy minimizados, apenas para dar servicio a la clientela habitual y no perderla.

Decía antes que los empresarios burgaleses son cabezotas. ¿Cuántos teme que se queden por el camino en esta crisis?

Pues será probable que caiga gente, pero como los conozco a todos y les tengo mucho cariño no quiero ni pensarlo, porque cada uno de ellos es un empresario que se ha echado el mundo por montera y está intentándolo todo. Me da una pena tremenda que se acaben quedando por el camino, sin haber hecho absolutamente nada mal ninguno de ellos. Porque mire, hay veces que en la vida tomas malas decisiones, pero aquí sería por dos razones sobrevenidas: una la pandemia y otra el abandono de las administraciones.

¿Corren más riesgo los pequeños empresarios o los grandes establecimientos, que aparentemente tendrían más gastos fijos?

Inicialmente debieran de tener más riesgo los grandes por su tamaño y categoría, pero la realidad te dice que generalmente suelen ser de cadenas, y ellos tienen más medios para subsistir tanto desde un punto de vista de obtención de créditos bancarios como de capacidad de negociación de rentas a través de sus abogados.

¿Había algún proyecto en marcha que ahora vaya a quedar anulado, o el parque hotelero de la ciudad estaba ya bien copado?

De hecho existía algo de sobredimensionamiento teniendo en cuenta la gran estacionalidad del turismo burgalés. A diferencia de una gran ciudad como Madrid, Barcelona o Bilbao, nosotros no tenemos tanta estacionalidad como en la costa pero sí mucha más. Dependemos en gran medida del paso hacia las playas y del Camino de Santiago, que también tiene unas fechas muy marcadas y cíclicas. Si solo tuviéramos en cuenta la temporada media y alta Burgos estaría bien dimensionada, pero tenemos una temporada baja que te va desde noviembre a marzo en la que se ve muy bien la sobredimensión. Esto se ve muy bien en el precio que tenemos, que nos ha convertido siempre en una ciudad muy atractiva en relación calidad-precio.

¿Pero existía algún hotel nuevo en ciernes?

No había ninguno en construcción, pero sí muchos edificios en estudio y ofertándose a distintos empresarios, algo que ahora es inviable desde todos los puntos de vista. Con esta perspectiva es muy complicado meterse en una inversión y los números de los hoteles están muy lastrados porque incluso quien tenía poco endeudamiento ahora tiene mucho.

¿Preferirían ustedes tener una fecha cierta para una reapertura general, o es mejor al menos mantener la esperanza de que las medidas restrictivas se vayan levantando poco a poco?

Creo que nos da igual. Si no tienes una fecha fija vas a tener incertidumbre, pero si la tienes te van a mentir, porque hasta la fecha no han dicho una verdad. Al menos tenemos la certeza de la incertidumbre.

Últimamente las administraciones ni siquiera dicen fecha, al contrario que al principio de la pandemia.

Es cierto que han cambiado la forma de actuar, tratando casi todas de ponerse de perfil. Si hay cualquier buena noticia todos saltan a ponerse la medalla, si hay que poner un impuesto corren como el primero, pero si hay que dirimir responsabilidades no encuentras a ninguno. Todos de perfil y diciendo que la responsabilidad es del de al lado. Esa es la tónica del Gobierno, de la Junta y del Ayuntamiento. Los hosteleros tanto de mi gremio como los bares y restaurante tenemos familia y nuestros empleados también. Nadie ha querido jugar con la salud, pero no puede existir sanidad sin economía porque la sanidad cuesta mucho dinero, a ver de dónde pagamos los médicos. Y seguimos defendiendo que ha habido comunidades como la de Madrid donde la caída de la economía no ha tenido nada que ver con la que hemos sufrido en Castilla y León y si analizas los números de la epidemia no son, desde luego, peores que los nuestros. Se podía haber trabajado más, no ir a lo fácil y no buscar una cabeza de turco como se ha hecho.

¿Qué ayudas han recibido hasta el momento y por parte de qué administraciones?

Antes de nada, ha sido una gran equivocación por parte de los hosteleros a nivel nacional solicitar "ayudas directas". No porque no se necesiten esos dineros o porque no sean de justicia, sino por la nomenclatura. Ese pedir "ayudas". Yo a final de mes no ayudo a mis empleados, les pago la nómina. Si mañana se me rompe una tubería en mi hotel, le pido al seguro que me lo arregle, no que me eche una ayudita. Tengo un derecho. Quizás por eso la gente se cree que estamos pidiendo algo que no nos corresponde, cuando realmente deberían llamarse "indemnizaciones", "contraprestaciones" o algo similar. La pandemia nos habría traído igualmente uno o dos años malos, pero los estamos teniendo muchísimo peores por los cierres. Nos han ninguneado y abandonado de mala manera. Por ley debería existir que un cierre conlleva una indemnización. Los empleados están recibiendo las ayudas, tarde y mal, a través de los ERTE, pero el empresario está en el mayor de los abandonos. Ciertamente, lo único que se ha recibido son ICO, que es un préstamo a devolver con intereses.

¿De las ayudas, o indemnizaciones, no han recibido todavía absolutamente nada?

Absolutamente nada. Del Estado nada, del Ayuntamiento poco y mal porque se hizo una ayuda para el alquiler francamente mínima y cuya letra pequeña dejaba fuera al 80% de los potenciales destinatarios, y de la Junta ha sacado un par de ayudas mayormente irrisorias como la destinada a la compra de gel hidroalcohólico, limosna pura. Y el resto, a las que ha dado mucho bombo la Junta, aunque se presentaron en noviembre siguen sin llegar y con un presupuesto muy limitado. Para el primero que llegue y además casi nadie cumple con la letra pequeña. La absoluta ausencia de indemnizaciones deja a las empresas en unos niveles de endeudamiento nunca conocidas, lo que hace que los próximos años nos vamos a ver obligados a un control del gasto brutal y eso hace que las perspectivas de empleo sean penosas. Esta situación a la que nos fuerzan las administraciones nos va a obligar a fuertes recortes de personal para sobrevivir.

Tenemos además una guerra entre administraciones, cuyo último capítulo estelar lo vivimos con la anulación en el Supremo del toque de queda. ¿Esto traslada una mala imagen de la Comunidad como especialmente estricta, le resta atractivo para los visitantes?

La imagen que trasladas al exterior es la misma que tenemos en el interior: la inseguridad jurídica a la que nos somete la Junta. Desde que cogió las riendas de la pandemia, cuando Sánchez se puso de perfil, ha tomado medidas que todos sabíamos que eran ilegales, como esta que hasta el último jurista sabía que no se podía hacer y también el Estado lo sabía. Todos se pusieron de perfil, se lo dejaron hacer, miraron para otro lado, no pidieron medidas cautelares… Y también hemos vivido la veleta de cambio de criterio constante por la que cierran, abren, pasan de nivel o no las provincias, haciéndolo a posteriori y a su antojo. Antes era la incidencia a 14 días, luego a 7 y ahora dicen que son las UCI. Y existe la impresión de que siempre el perjudicado es Burgos y todo el baile se hace al son que marca Valladolid.

La sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco o la reciente del Tribunal Supremo y la falta de entendimiento con las administraciones se van a traducir en un aluvión de demandas, tanto de bares y restaurantes como de hoteles. Se harán por separado y de forma individual, porque cada uno tiene sus condicionantes y los abogados aconsejan hacerlo así, pero nosotros como Federación facilitaremos los contactos con despachos y recomendaciones para cada caso.

¿Dan por perdida la Semana Santa o mantienen una pequeña esperanza?

Está casi perdida. Queremos ser positivos y esperamos arrancar para entonces la mayoría de los hoteles, de forma progresiva y no todos, con unos mínimos. Después llegaría un abril muy malo, un mayo malo, a ver si tenemos un junio que empiece a repuntar un poco y tener un julio y agosto sin pérdidas.

¿Eso es un deseo o algo que estén observando en las reservas?

Es lo que estamos viendo en los países donde ya se están vacunando a cierta velocidad y donde se están obteniendo resultados. Al final las vacunas van a ser como las mascarillas, van a sobrar. El problema es cuándo, porque cada mes que pasa son muchos puestos de trabajo.

¿Se conformarían ahora mismo con tener un verano como el del año pasado?

Ahora mismo sí. La media nacional de pérdida de ingresos en hoteles en 2020 respecto al año anterior fue del 80%. Aquí en Burgos calculamos que fue de un 70%. Yo ahora mismo firmaría facturar este año la mitad que en 2019. Sería una noticia incluso buena, teniendo en cuenta que ya hemos perdido enero, febrero y marzo. Este verano será malo y con guerra de precios, porque la desesperación hace bajar y bajar en todos los destinos. Esperamos que paulatinamente, y a medida que se vaya vacunando la gente, crezcan las reservas, pero enseguida llega noviembre.

¿Observan una demanda contenida entre quienes han logrado mantener el empleo y están ahorrando por obligación, a falta de ocio?

Sí, desde luego que sí. Lo veo en la calle aunque no todavía en los libros de reservas. Pero en este sector se trabaja con previsiones a largo plazo. Por ejemplo, todas las series de autocares para este año y los viajes organizados, pase lo que pase, aunque todo el mundo se vacunara esta tarde, está perdido. Nos están mandando emails para configurar 2020, y eso es un 20% de la hostelería, lo que hace base. Congresos o viajes de incentivos de empresa también está perdido para este año. ¿Qué nos queda? El cliente familiar y de fin de semana, que empezará a viajar cuando sea posible. Pero serán viajes de proximidad, básicamente turismo nacional y los franceses más cercanos, poco más. Olvídese de Estados Unidos, Asia u Oceanía, que tenían su peso en el Camino de Santiago.

Hace unos meses se presentó un nuevo colectivo que se autodenomina ‘Asociación de Hoteles de Castilla y León’. ¿Qué relación mantienen con ellos?

Realmente es la asociación de Valladolid que han renombrado, porque el 95% de sus asociados son de allí. Existe una Confederación de Hostelería que tiene una mesa de hoteles, y es la que aglutina a más de 700 establecimientos de toda la región y que tiene, de calle, la representación. Con todos los respetos para la de Valladolid, que nació tras un problema en el juzgado entre la asociación de hoteles y la de bares de Valladolid.

¿Esa división les debilita a la hora de negociar con la administración?

Creo que no es bueno dividirse y así se lo pones fácil a los políticos para el "divide y vencerás".

¿Y qué les diría a quienes en su momento temieron un exceso de turismo y la gentrificación del centro de las ciudades?

Burgos no había llegado a eso que tenían en Madrid o Barcelona, donde ahora el agujero es brutal. Las ciudades tienen que ser para sus habitantes y para el turista, no tienen por qué estar enfrentados unos y otros, que es lo que ha pasado en algunos barrios. Aquí podría haber pasado a pequeña escala en el centro histórico, donde el exceso de peatonalizaciones o de restricciones de tráfico, o la imposibilidad de tener una buena conexión a internet, o exigencias constructivas que condicionan mucho complican vivir en el centro. El abuso no es bueno y hay que coexistir entre todos.