La justicia ya es virtual, pero más lenta

F.L.D.
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Los juzgados celebran los primeros juicios telemáticos, limitados por los fallos de conexión

Las declaraciones de testigos se hicieron a través de conexiones a internet. - Foto: Jesús J. Matías

Los tribunales tienen el reto de aprovechar la crisis sanitaria para agenciarse una nueva aliada: la tecnología. Los profesionales de Justicia llevan tiempo pidiendo medios que agilicen los procesos judiciales con declaraciones virtuales y vistas rápidas que alivien la carga de trabajo. Obligado por las circunstancias, el Ministerio estableció una batería de propuestas en las que se incluían los juicios telemáticos en aquellos asuntos que no tuvieran mucha complejidad. Ya es un logro que en los Juzgados de Reyes Católicos se celebren los primeros apenas días después de que se iniciase la desescalada y después de tres meses de inactividad. Sin embargo, las primeras experiencias dejan claro que aún falta mucha inversión para conseguir el objetivo principal, que no es otro que acelerar los casos. 

El martes se celebraron dos consecutivos en el Juzgado de lo Penal número 3. En un primer vistazo, la sala no parecía diferir en exceso a ocasiones anteriores, más allá de las mamparas que protegían a las partes. Allí se dieron cita el Ministerio Fiscal, el juez, el abogado de la defensa y el acusado de un delito de lesiones. Fueron, junto con la forense, los únicos que intervinieron de manera presencial. El resto, lo hicieron online.

Antes de la irrupción de la covid-19, las testificales tardaban el tiempo justo en el que una persona entraba en la sala, contestaba a las preguntas de las partes y se marchaba. Ahora, siendo éstas el grueso de las vistas telemáticas, son algo más lentas. La funcionaria debe llamar en un primer momento por teléfono al que va a declarar para que se conecte a la plataforma facilitada por el Ministerio. Los segundos de silencio se hacen larguísimos a la espera de que el testigo aparezca en la televisión. Después, es momento de comprobar su identidad mostrando el DNI. Solo entonces, comienza el abogado de la defensa a plantear sus cuestiones. 

Las declaraciones transcurren con normalidad. Primero son dos  policías locales desde la base de la avenida Cantabria y posteriormente un joven desde su casa. Es en la cuarta de ellas donde aparecen los primeros problemas. La imagen aparece y desaparece, al igual que el audio, que se entrecorta, lo que obliga al letrado y a la fiscal a repetir sus preguntas dos o tres veces. Las diferencias con las presenciales se hacen palpables al entrar la médico forense, que apenas necesitó dos minutos para aclarar las dudas de su informe a las partes. 

El futuro judicial pasa por estos avances que ahora cobran protagonismo, pero parece evidente la necesidad de una mayor inversión para lograr más efectividad.