"Mi vocación nace de pequeño, cuando imitaba a mi padre"

R.N.S.
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Desde sus respectivas infancias, Álvaro Manso padre e hijo pasaron muchas horas entre libros y asumieron muy rápido cargos en la librería familiar

La segunda y tercera generación de la librería Luz y Vida en el local de la calle Laín Calvo, 34. - Foto: Valdivielso

Las empresas familiares generan la mayor parte del empleo de nuestra sociedad. A pesar de ello muchas no consiguen llegar a la tercera generación del negocio. La librería Luz y Vida puede presumir de formar parte de ese pequeño porcentaje de firmas españolas familiares que sí han logrado alcanzar con éxito a esa tercera generación. Quizás, el secreto sea observar como Álvaro mira a su librería, como «un espacio de vida más que como un negocio». 

El final de un comercio puede venir dado por una serie de factores como son la jubilación, cambios en la estructura del establecimiento o las exigencias del trabajo. A esta familia de libreros la jubilación ha llamado dos veces a su puerta, pero tenían una solución para evitar que la librería cerrara, y era mantener la empresa familiar. Nunca tuvieron que recurrir a empleados hasta el final de la segunda generación. Así las tres generaciones han llegado a coincidir durante un par de años. Hoy en día, padre e hijo comparten algún momento en el nuevo local.

Álvaro hijo siente que la vocación que tiene hacia su trabajo nació en él de pequeño cuando comenzó a imitar a su padre como parte de un juego. Echa la vista atrás y recuerda las horas que pasaba entre montañas de libros. Recuerdos que su padre tampoco olvida, quien ayudó al fundador en los inicios del comercio. «La vida familiar transcurría en el negocio» afirma quien ya de estudiante tuvo que comenzar a asumir cargos en el establecimiento familiar y así ayudar a su progenitor y a su abuelo.

Con el paso del tiempo, Luz y Vida ha dejado a un lado el negocio autónomo de librería religiosa y ha pasado a ser una sociedad limitada. Así, han llenado poco a poco sus estanterías de otros temas como historia o filosofía, y se ha convertido en una librería general. 

 

UNA LIBRERÍA CON FUTURO

Esta familia de libreros no parece tener miedo a las nuevas tecnologías, como pueden ser los libros electrónicos. Aseguran que mucha gente es capaz de compatibilizar las lecturas en papel con las lecturas en soporte digital. En cambio, sí que han llegado a dar el salto a internet para poder atender a aquellas generaciones que tienen un concepto de compra no presencial. Hace ya unos seis años que cuentan con página web y también con un sistema de venta online. Álvaro explica que no son competidores de una empresa como puede ser Amazon, «somos profesionales del libro, Amazon lo es de la venta online» confirma. Los propietarios de Luz y Vida buscan potenciarse a través de las recomendaciones de títulos y de las actividades en su local. «Ese es nuestro valor frente a internet» explica. 

En el año 2010 asumieron la gestión de la librería del Museo de la Evolución Humana y en 2018, junto con otros socios, abrieron una nueva librería en la Plaza Mayor. Además, pertenecen a diferentes estructuras a nivel local y nacional, que están conformadas por varias librerías asociadas, desde las que crean distintos proyectos. Uno de ellos es ‘Todos tus libros’, un espacio donde se pueden realizar búsquedas sobre más de un millón y medio de títulos publicados en España y en Latinoamérica. Esperan que esta iniciativa sea una plataforma de venta conjunta de todos los libreros. 

Todos estos procesos que han llevado a cabo a lo largo de los 71 años de negocio, son consecuencia de lo que el mercado les demanda. La habilidad, dicen que consiste en «adaptarse a lo que demanda la ciudadanía». 

 

HISTORIA

La librería Luz y Vida nació en julio del año 1948 en el local número 38 de la calle Laín Calvo. El negocio, que actualmente lleva tres generaciones en pie, comenzó como una librería especializada en artículos religiosos. Álvaro, quien estuvo al frente durante la segunda generación, empezó con 18 años junto a su padre. Recuerda que la calle donde se creó Luz y Vida se encontraba en obras, lo que hizo que los inicios de la actividad fueran algo duros. En 1996 realizaron una reforma de la primera ubicación y en el año 2013 se trasladaron al local del número 34, donde se encuentra actualmente la librería.