Un musical con sabor a cueva y sal

I.L.H.
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El corto que Attic Films rueda sobre la cocina de Ángel León hace de la cantera de Hontoria un mar de fantasía y ciencia ficción donde 40 peces de colores bailan al ritmo de los platos del chef

Atuendo de los bailarines, con máscaras de látex y silicona. - Foto: Luis López Araico

¿A qué sabe la luz abisal?, ¿qué tacto tiene el plancton?, ¿cuál es el aroma de un embutido marino? Para trasladar en imágenes las sensaciones que despierta la cocina de Ángel León, cuyos colores y elaboraciones tienen visos de fantasía y ciencia ficción, la productora Attic Films ha convertido la cantera de Hontoria en el decorado de un musical que transcurre en el fondo marino.«Queríamos hacer algo dinámico, bonito y divertido con comida. Los musicales le gustan a la gente (a mí me fascinan) y llaman la atención. Además veo la cocina de León como algo coreografiado: todo tiene un ritmo. Si a eso lo añadimos una fantasía en el fondo del mar, le ponemos una música y lo enfatizamos trayendo unos bailarines el resultado es lo que estás viendo», comentaba ayer el realizador, Javier Barcala.