Punto y aparte al sueño autónomo

SPC
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Las dudas y la falta de regulación echan el freno a los vehículos sin conductor

Punto y aparte al sueño autónomo - Foto: Uncredited

La expectativa de un futuro en el que los vehículos circularán sin conductor se ha frenado por las dudas en el sector automotriz unidas a algunos accidentes en pruebas, y ello se ha reflejado en el reciente Salón del Automóvil de Ginebra, donde las compañías han pasado de la euforia a la prudencia.
El veterano salón, que tuvo lugar hace menos de un mes, mostró vehículos parcialmente automatizados en casi todas las marcas, como el Toyota Mirai (alimentado con hidrógeno) o el eléctrico Polestar 2 desarrollado por la sueca Volvo.
Sin embargo, ambos modelos se enfocan sobre todo en sistemas de ayuda al conductor y en ningún caso lo sustituyen por completo, según explica el ingeniero mecánico Francois Guichard, de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE).

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«Podremos ver pronto en las autopistas vehículos con conducción automática que puedan ayudar al conductor a relajarse cuando la situación esté bajo control, en ciertas circunstancias, y en el futuro esas situaciones serán cada vez más», destacó el experto de la UNECE, un organismo que trabaja en la regulación tecnológica de estos coches.
Estos vehículos, identificables porque suelen tener un radar en su parte delantera (donde habitualmente está el logotipo) y una cámara con sensor junto al retrovisor interior, podrían conducir solos en situaciones sencillas o repetitivas, como un atasco, pero alertarían al conductor en caso de urgencia.
«Todas las marcas tienen la estrategia de dar tiempo libre a los conductores para acceder por ejemplo al correo, pero si éste encuentra un problema debe notificarlo a través de ella para que quien conduzca responda lo antes posible».
Punto y aparte al sueño autónomo
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«El progreso técnico fue muy rápido en los comienzos pero ahora tenemos la impresión de que todo va más lento, porque estamos en la parte en la que el vehículo debería valerse por sí mismo y eso es más complicado de manejar», precisó.
«A raíz de una serie de accidentes se ha visto que no se podía acelerar tanto, que debía tenerse en cuenta la complejidad del asunto y que requiere tiempo», recalcó.
La industria se encuentra actualmente en un momento en el que los vehículos pueden automatizar tareas como la aceleración o el frenado, y en menor medida la dirección que se controla con el volante (aunque marcas como Tesla están más avanzadas). Lo que sí está cambiando es la mayor entrada de las marcas tradicionales del motor, tras unos comienzos en los que firmas externas como Google o Baidu eran las que llevaban la batuta.
«Los constructores tradicionales han despertado y están invirtiendo cifras multimillonarias», apunta Rodríguez. Él y Guichard coinciden en que la automatización llegará tarde o temprano, pero la fecha de llegada de estos adelantos se ha retrasado y según la UNECE antes hay que unificar el marco regulador.
Nuevas leyes de conducción vial, señalización diferente a la actual en carreteras y futuras limitaciones son los aspectos que se deben debatir. «Estamos ante una revolución en la conectividad que tendrá un impacto social, pero no podemos hacerlo solos, necesitamos que todos los participantes se unan par ver qué es viable y seguro», concluyó Guichard.