El aluvión de vascos y cántabros triplica esperas en la ITV

A.C.
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Las demoras en Euskadi, donde están dando cita para finales de agosto, y la exigencia de las ITV cántabras, llevan a miles de vehículos cada mes hasta las instalaciones de Villasante

El aluvión de vascos y cántabros triplica esperas en la ITV

La nueva normativa aplicada por el Gobierno vasco en la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) ha llevado a que los tiempos dedicados a cada vehículo hayan aumentado sensiblemente e incluso se hayan doblado con respecto a otros centros de trabajo. En Vizcaya, donde las ITV dan cita previa, las listas de espera han ido creciendo cada vez más y en estos momentos es prácticamente imposible conseguir una antes de finales de agosto, lo que ha llevado a miles de vehículos hasta la ITV de Villasante de Montija para superar el trámite antes de que les caduque. En mayo, junio y julio, la situación de las ITV vascas unida al aumento habitual de visitantes que cada primavera y verano llegan a Las Merindades ha conllevado que los tiempos de espera habituales en Villasante se tripliquen o cuatripliquen y alcancen entre tres y cuatro horas.
En días, como ayer, festivo en el País Vasco y Cantabria, la ITV montijana volvió a vivir una dura jornada, en la que a los conductores vascos se sumaban un número similar al de los cántabros, muchos de los cuales aseguraban que preferían desplazarse a Burgos ante las elevadas exigencias de las ITV de su comunidad. A primera hora de la mañana, decenas de vehículos se agolpaban en sus inmediaciones para entrar entre los primeros. El pasado sábado, eran noventa los coches que ya había a las ocho de la mañana, lo que conllevó que a las nueve de la mañana ya no se aceptaran más vehículos, al cerrar a la una. Algunos ya estaban esperando dos horas antes de la apertura, según explicaron a DB algunos de los afectados.
El lunes de nuevo, quienes creyeron en el refrán de que a quien madruga, Dios le ayuda, se encontraron que aún habiendo llegado puntualmente a las ocho de la mañana tuvieron que esperar tres horas y media para recibir atención. El martes se repetían los mismos tiempos de espera, aunque el horario de lunes a viernes se extiende hasta las 20.30.
En general, las mayores aglomeraciones se vienen produciendo a primera hora de la mañana, lo que ha obligado a los responsables de la empresa a cerrar durante horas el acceso a los vehículos, al no poder absorber tanta demanda, y también para evitar que turismos y camiones se queden detenidos haciendo cola en la Nacional-629, como ha ocurrido en los días de mayores aglomeraciones. Pese a estas dificultades, algunos conductores, como una pareja de Bilbao admitían ayer que ya habían venido un par de días y se habían vuelto a marchar, al ver cerrados los accesos, pero lo habían vuelto a intentar por tercera vez. Y por supuesto les iba a tocar pasar de tres a cuatro horas.
Unos jóvenes de Cantabria decían que la ITV de Villasante «es mítica» por su buen servicio. Los cántabros llegaban de Santoña, Puenteviesgo, Laredo, Meruelo..., con desplazamientos de más de una hora hasta las instalaciones de Atisae, aprovechando el día festivo. Había quien llegaba sobre aviso y quien desconocía por completo los largos tiempos de espera de estos meses, completamente inusuales en Villasante. Lo que, desde luego apenas se encontraba en las colas era a vecinos de las Merindades.
Pese a esta situación, de momento la ITV de Villasante seguirá sin cita previa. En Vizcaya está proyectada la apertura de dos nuevas ITV en Sopelana y Zalla, lo que podría descongestionar la situación. En la provincia de Burgos hay siete y de ellas las más afectadas por la llegada masiva de vascos son las de Villasante y Miranda de Ebro y, en menor medida, la de Briviesca. En Villasante admiten que uno de cada tres vehículos que se atienden nunca antes habían pasado por esta ITV. Las instalaciones de Atisae cuentan con dos líneas, una para vehículos ligeros y otra para ligeros y pesados. Al mismo tiempo se pueden llegar a contar hasta diez trabajadores en las instalaciones.