scorecardresearch

El aulario de San Agustín y Oña también buscan 'novias'

H. JIMÉNEZ
-

La Diputación se muestra «encantada» de que alguna institución se ubicase en ellos pero advierte contra el peligro de las «subastas»

Aulario situado en la parte trasera de San Agustín, entre la calle Madrid y Barrio Gimeno, propiedad de la Diputación. - Foto: Valdivielso

Desde la Diputación Provincial, su presidente César Rico subraya al hilo del anuncio gubernamental de promover la descentralización del Estado que «por supuesto estamos dispuestos a albergar alguna institución de nueva creación», y recuerda que el órgano que él encabeza tiene vacío en la capital burgalesa «un edificio que se conoce como el aulario» justo detrás de la residencia de San Agustín, en la calle Madrid. 

«Habría que hacer una reforma», reconoce el presidente provincial, en un inmueble que hace meses sonó como posible sede de la Institución Fernán González, aunque finalmente la idea fue desechada y se optó en su lugar por llevar esta Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes al Palacio de la Isla, donde compartirá espacio con el Instituto de la Lengua Castellana.

Advierte Rico, en cualquier caso, que «esto de la descentralización no se puede convertir en una subasta por parte del Gobierno de España, porque a día de hoy no sabemos qué instituciones son las que quieren trasladar. Primero hablaron prácticamente de vaciar Madrid y, cuando todo el mundo se puso en contra, ya no han dicho qué instituciones exactamente están pensando en trasladar, pero en cualquier caso bienvenidas sean y buscaríamos la fórmula adecuada para ellas en Burgos».

La Diputación dispone también, desde hace décadas, del gran complejo del monasterio de San Salvador de Oña y con él de miles de metros cuadrados a la espera de utilización. «Estaríamos encantados de que cualquier institución se albergase allí, tiene buenas condiciones y estamos haciendo actuaciones de mejora con cargo al 1,5% Cultural», recuerda César Rico. Un organismo del Estado en una pequeña localidad como Oña sería, sin duda, un ejemplo palmario de lucha contra la despoblación, así que por pedir que no quede, aunque hablemos de oficinas y de una idea que suene quimérica.