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Hermosilla clausura su iglesia por riesgo de derrumbe

S.F.L.
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La junta vecinal no dispone de medios económicos para afrontar los gastos

En el último año se han generado multitud de grietas en las paredes del muro de la iglesia. - Foto: DB

La junta vecinal de Hermosilla ha decretado el cierre indefinido de la iglesia de Santa Cecilia por «riesgo importante de derrumbe», según declara el presidente de la entidad local, Juan Abel Salazar. Una serie de grietas en los muros y en los arcos de ladrillo del campanario y el desprendimiento de zonas de revestimiento de las bóvedas interiores hacen que resulte peligroso acercarse al edificio.

A pesar de su lamentable estado de conservación -que a simple vista no se aprecia demasiado- no hay que lamentar daños personales. No obstante, durante la celebración de un funeral el pasado año el propio alcalde comprobó cómo la base de la plataforma del coro en la que se juntaron varias personas se movía. «Dos semanas después se cayeron cuatro vigas que sujetaban los canes de madera encima de los bancos. Menos mal que en ese momento no había nadie en el templo», manifiesta Salazar.

La zona más damnificada del inmueble se localiza en las paredes del campanario, que se «están viniendo abajo literalmente y prácticamente las mueves con las manos», declara con preocupación el político. En ese caso, «las cubiertas acabarán totalmente destrozadas y la iglesia finalmente por los suelos», añade. La situación empeora a pasos agigantados y a día de hoy las piedras de tres arcos del interior también han terminado por los suelos. «Ya no existe la sujeción necesaria y tenemos miedo de que ocurra una desgracia», aclara.

El templo se alza en lo alto del cerro que preside el pueblo y conserva uno de los ábsides románicos más importantes de la provincia, motivo por el que cantidad de apasionados del patrimonio religioso se acercan hasta la localidad. Al no poder garantizar la seguridad, la junta vecinal ha solicitado al Ayuntamiento de Oña, al que pertenece, «acordonar y balizar el perímetro de la iglesia» para impedir el tránsito de personas y de tráfico rodado junto a la fachada. Asimismo, reclama que la «administración se encargue del estado de las cubiertas y de los forjados con el fin de conocer la afección exacta de los mismos y del resto del inmueble», explica.

El Arzobispado está al tanto del problema y recomendó a la junta vecinal presentar un proyecto para recibir fondos y llevar a cabo las actuaciones necesarias para conservar la iglesia, aunque la localidad debería abonar el 30% del presupuesto total. Sin embargo, el alcalde reconoce que cuando comenzó su gobierno, el anterior regidor había dejado las arcas municipales «más que vacías por lo que actualmente resulta imposible enfrentarse a unas obras de esa cantidad».

Por el momento se desconoce el futuro de la iglesia pero desgraciadamente el tema no presenta un buen augurio. También recomienda a los vecinos que no accedan al cementerio por su cercanía con el edificio damnificado.

 

ARCHIVADO EN: Ladrillo, Patrimonio, Oña