La cumbre De la Rosa

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El alcalde cita en Burgos a los secretarios de Estado de Defensa y de la Seguridad Social para buscar soluciones a cuestiones enquistadas hace años, empezando por la nueva calle entre La Puebla y San Lesmes

La cumbre De la Rosa - Foto: Jesús J. Matías

No todo lo que sucede en la ciudad es responsabilidad del Ayuntamiento de Burgos. Es cierto que la administración local acaba participando, de forma más o menos directa, en prácticamente todo lo que se cocina en la capital, pero en ocasiones son otras las instancias cuyo concurso es necesario o incluso decisivo. El alcalde, Daniel de la Rosa, quiere hacer valer la sintonía política que al menos por ahora existe entre el Ayuntamiento de Burgos y el gobierno de la nación, motivo por el que está ultimando una suerte de ‘cumbre’ a tres bandas con dos compañeros de filas -y de plaza- para tratar de desatascar expedientes enquistados.
En este caso, dos son los llamados. Octavio Granado, secretario de Estado de la Seguridad Social, y Ángel Olivares, secretario de Estado de Defensa. La reunión tendrá lugar algún día «después de fiestas», señalan fuentes de Alcaldía, pero las tres agendas todavía no están sintonizadas. En principio, el asunto que urge resolver es el relativo a la urbanización del nuevo paso entre las calles San Lesmes y La Puebla a través de lo que en su día fueron garajes de la Comandancia de Obras.
La creación de esta nueva calle, que además permitiría destacar el valor de los restos de la muralla que hay en el entorno, lleva más de una década enquistada. Hace ya 13 años que el por entonces alcalde, Juan Carlos Aparicio, y el ministro de Defensa, José Bono, firmaron dos acuerdos urbanísticos importantes. Uno era el que se ilustra en estas páginas y el otro el referente a a Artillería. Ambos siguen sin desarrollarse plenamente.
A brocha gorda, el acuerdo para La Puebla, 38 pasaba por reconocer a la Seguridad Social (heredera del título de propiedad de la antigua Comandancia de Obras) el aprovechamiento para levantar un nuevo edificio en el que ubicar todos sus servicios de atención al público. Trabajarían allí en torno a 100 empleados del ente público, un 30% de toda su plantilla en Burgos. También había propietarios privados con derechos lucrativos, así que había que ordenar todo el espacio a través de la pertinente junta de compensación.
Comenzó entonces un tortuoso expediente que todavía no se ha resuelto. La Seguridad Social seleccionó un proyecto de edificio entre los más de 40 que propusieron otros tantos estudios en 2011. Luego resultó que las superficies de las parcelas registradas no se correspondían con las de los proyectos, en algún caso por cuestiones muy anteriores a esta operación. Además, uno de los propietarios privados se negó a la operación y se tuvo que iniciar una expropiación.
Esa acumulación de calamidades mantiene parada la actuación, que significaría una importante inversión de la Seguridad Social, la mejora de la prestación de sus servicios, la apertura de una nueva calle y la generación de un plaza de uso público. Ante la situación de impasse, el PSOE fue particularmente crítico con los ‘populares’, acusando al ejecutivo local de no ser capaz de culminar el acuerdo y al nacional de haberlo dejado morir de abandono.
Lo que pretende De la Rosa es que las dos administraciones con voz y voto en el proyecto resuelvan de una vez por todas un caso que ya huele. Y puesto a hablar, hacerlo también de otros dos frentes abiertos: el solar del antiguo hospital general Yagüe y el de Artillería.
a distinta velocidad. En el caso de las desaparecidas ‘300 camas’, el alcalde pretende pedir a Granado que acelere el desarrollo urbanístico de la parcela resultante. Como es sabido, la Seguridad Social tiene derecho a levantar viviendas de protección oficial, pero también resultan del derribo un nuevo vial, zonas verdes y una superficie dotacional cuya finalidad aún no está decidida.
El propio Octavio Granado ya ha intentado por dos veces convencer a la ciudad de la conveniencia de levantar allí un centro de atención a personas mayores. No se trata de una residencia, sino de un lugar en el que personas de avanzada edad que vivan solas puedan recibir atención y apoyo para sus labores cotidianas (comedor, lavandería, gimnasio...).
En cualquier caso, nada se podrá hacer allí hasta que la propiedad no diseñe y gestione toda la urbanización de los espacios resultantes tras la demolición del hospital, obra que al menos hasta hace unas semanas estaba pendiente de recibir el visto bueno definitivo por cuestiones relacionadas con la descontaminación de la parcela.
En el caso de Artillería, es el exalcalde Ángel Olivares quien puede ayudar a solucionar algunas cuestiones relacionadas con el Plan General actual, que por ejemplo contempla una entrada de vehículos pesados al acuartelamiento Diego Porcelos a través de Santa Bárbara, lo que inevitablemente determinaría la urbanización del espacio resultante en Artillería, ahora pendiente del desarrollo urbanístico que contempla la construcción de 320 viviendas y un parque de más de 20.000 metros cuadrados.