El sueño español

Andrés Seoane / Burgos
-

25 personas se examinan en la UBU para obtener la nacionalidad, tras el cambio legal que fija una nueva fórmula • La escritura y la comprensión auditiva, principales obstáculos para unos aspirantes con muchos años en España

Tamara, bielorrusa y residente en el país desde hace 9 años, aspira a obtener la nacionalidad para quedarse a vivir en España. - Foto: Alberto Rodrigo

En los pasillos de la Facultad de Económicas de la Universidad de Burgos se dieron en la mañana de ayer escenas que emularon en cierto modo una costumbre muy de la tierra del Tío Sam, examinar los conocimientos sobre España de los extranjeros que pretendan obtener el pasaporte nacional. La Ley 19/2015, en vigor desde el 15 de octubre, modificó el procedimiento para conseguir la nacionalidad y llevó a 25 aspirantes a realizar las pruebas CCSE (Conocimientos Constitucionales y Socioculturales de España) y DELE (Diploma de Español como Lengua Extranjera) de la primera convocatoria de estas características que acoge la UBU.
En el examen, los candidatos  deben demostrar su comprensión lectora y auditiva, además de escribir tres redacciones. Después mantienen una conversación de 15 minutos  con los examinadores, en la que se tratan temas como la familia o las aficiones, describen una fotografía y, en último lugar, tienen que llegar a un acuerdo respecto a una actividad, según explicó Jesús González, el coordinador de la prueba autorizado por el Instituto Cervantes.
Las historias de estos futuribles compatriotas son tan variopintas como sus orígenes. Kennedy, nigeriano, y Awal, senegalés, viajaron a Burgos desde Vitoria y Logroño para hacer el examen. «La ley que han puesto está bien, porque hay que aprender la cultura del país. Pero yo he perdido un día de trabajo para venir, además de que ahora hay que pagar, ¿y quién me va a devolver ese dinero?», se preguntaba Awal.
Ranjeet, india, salía contenta del examen para el que «había estudiado un poco», a pesar de que en la última parte iba «con el tiempo justo» y alguna de las preguntas «tenía trampa, iba a pillar». Madlen, por el contrario, consultó el modelo de la prueba el día anterior y no tuvo que preparárselo. «Para mí ha sido bastante fácil, de un nivel nada complicado. Llevo 16 años en España, así que a la entrevista tampoco la veo ninguna complicación», aseguraba esta joven búlgara.
Los aspirantes pueden acceder a un banco de 300 preguntas sobre la sociedad y cultura del país,  disponible en la página web del Instituto Cervantes, de la que se extraen las que se les plantean en la prueba. «El test tiene 25 cuestiones y para superarlo tienen que responder correctamente a 15», aclaró González. La metodología de corrección es completamente electrónica, por lo que los examinadores solo tienen que subir los documentos a una plataforma.
A raíz de la demanda derivada de la ley, se estableció la prueba que llevaron a cabo ayer los 25 extranjeros en la Universidad, además de las 5 convocatorias habituales del DELE programadas en abril, mayo, junio, octubre y noviembre. Para las dos próximas, el aforo ya está cubierto.