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Belén Delgado

Plaza Mayor

Belén Delgado


Lo que nos merecemos

17/01/2022

«Los pueblos tienen los gobernantes que se merecen». Quien ha visitado el Puerto de Vega, en Asturias, podrá leer sobre una pintura mural esta frase de Melchor de Jovellanos, el político asturiano que buscó aquí paz y un puerto abrigado en el que morir. La frase tiene más de dos siglos. Pero, como la buena literatura clásica, nunca pierde actualidad.

Yo extendería la reflexión a otros grupos humanos. Tenemos los gobernantes que nos merecemos. Y los monarcas. Y los deportistas. Y los banqueros... En estos días, semanas, meses y ya dos años de zozobra global, todos necesitamos referentes a los que mirar y seguir. Líderes que nos hagan pensar que la carretera tiene cada vez más baches y curvas, pero que nos conduce gente que tratará de llevarnos a un lugar, una vida, que vuelva a merecer la pena.

Pero repasemos algunos de esos pilotos de la Fórmula 1 de la vida real. Los ingleses tenían a David Cameron, que se marchó del Gobierno silbando tras provocar la zozobra colectiva del 'brexit' con mentiras y más mentiras. Del interregno de la triste Theresa May salió el flequillo desbocado de Boris Johnson, que barrió en las elecciones para convertir Downing Street en un 'botellódromo' mientras encerraba a sus ciudadanos en casa. Además, los británicos también tienen a un príncipe, Andrés, niño favorito de Mamá, a punto de sentarse en un banquillo por violador de menores.

Los italianos están a punto de elegir como presidente de la República a Silvio Berlusconi. A sus 85 años, parece que no hay un líder mejor que 'Il Cavalieri', que acumula varias condenas por corrupción y ha evitado las de carácter sexual a base de generosos pagos para tapar bocas. Si Garibaldi levantará la cabeza... disolvía la república. Y qué decir de Donald Trump que todavía dirige en la sombra la desafinada batuta de la primera orquesta sinfónica de la democracia. 

Siempre nos queda el deporte para evadirnos. Podemos confiar en Djokovic, capaz de poner la pelotita en la raya las veces que haga falta, pero que luego confunde el 'sí' con el 'no' en sus visados internacionales.

En fin, no se sientan insultados si Pablo Casado les habla de macrogranjas en un prado de vaquitas abulenses. Y, si van a Puerto de Vega, busquen a Jovellanos con un vaso de sidra. Allí suele ser de fiar.