Las ramas de un árbol salvan a una mujer de una brutal caída

A.C.
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La vecina de una cercana localidad alavesa, de 65 años, se metió por un sendero de difícil acceso a la cascada de Peñaladros y resbaló

Una mujer de 65 años, vecina de una cercana localidad alavesa, salvó el lunes la vida gracias a las ramas de unos árboles que frenaron su caída al vacío en la cascada de Peñaladros, en Angulo de Mena. Los hechos ocurrieron a las cinco y media de la tarde y un amplio despliegue del dispositivo de rescate y atención sanitaria trabajó durante dos horas hasta su traslado en helicóptero al hospital de Cruces, en Vizcaya.

Según vecinos de Angulo de Mena, la mujer se encontraba con una hija y su nieta en el paraje cercano a la cascada con la intención de disfrutar de este salto de agua. Pero por desconocimiento se equivocó de sendero para tratar de bajar a la zona baja de la cascada y poder observarla mejor. Tomó uno lleno de zarzas y con muy mal acceso, apto solo para personas muy preparadas. La mujer resbaló y, por fortuna, no cayó a 20 metros de profundidad, donde se hubiera encontrado posiblemente con la muerte, sino que las ramas de la frondosa vegetación de Peñaladros la pudieron sostener a pocos metros.

Al estar a solo 1,5 kilómetros del límite con la provincia de Álava, Emergencias 112 de Castilla y León pasó el aviso al País Vasco y el operativo de rescate fue coordinado por el 112 de la comunidad vecina. Para llegar hasta ella, los bomberos de Ayala (Álava) se deslizaron por la vegetación con las sujecciones adecuadas y la colocaron en una camilla de palas en la que fue izada por un helicóptero de rescate de la Ertzaintza hasta una explanada cercana, donde fue atendida por los equipos sanitarios antes de ser trasladada en el helicóptero de Osakidetza. También se desplazaron al lugar dos ambulancias y la Guardia Civil.

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Sin antecedentes similares. Según los vecinos, que observaron el operativo con curiosidad, la mujer se hallaba consciente y «bien dentro de lo que cabía», aunque con roturas óseas. Posiblemente fue el desconocimiento del paraje lo que la llevó a meterse «por un sendero equivocado» por un lateral de la cascada. Pero los vecinos de la zona aseguran que no recuerdan un suceso parecido ni accidentes anteriores de este tipo en la cascada de Peñaladros, que forma las aguas del río San Miguel y está escondida en la parte más profunda del Valle de Angulo.