"Vengo con ilusión para tratar de ascender"

José A. del Cura
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Jordi Fabregat, nuevo entrenador de la Arandina: «Quiero que el equipo juegue bien para hacer vibrar a la afición»

"Vengo con ilusión para tratar de ascender" - Foto: Julio Calvo Recio

A gradable y dialogante en la distancia corta, pero sobre todo trabajador, ambicioso en sus objetivos y amante empedernido de su profesión: el fútbol. Así es Jordi Fabregat, nuevo entrenador de la Arandina y máximo responsable de relanzar el actual proyecto deportivo blanquiazul. Lleva apenas tres días en la capital ribereña, pero aún saturado de trabajo, ha tenido tiempo para conceder su primera entrevista a DB.
La primera pregunta es obligada, ¿quién es Jordi Fabregat?
Pues Jordi Fabregat es un ex jugador, y posteriormente entrenador, que vivió dedicado al fútbol siempre y que ahora tiene la oportunidad de trabajar en un club que ha vuelto a confiar en él y al que viene a dar lo mejor de sí mismo.
Futbolista primero, entrenador después… ¿Cómo llega al mundo del fútbol?
De ser futbolista han pasado muchos años, pero ya desde muy jovencito no me veía más que jugando con un balón contra una pared o contra lo que fuera. Entonces no había categorías pequeñas (alevines y benjamines), por lo que empezabas directamente desde infantil. Lo hice primero en el infantil del Tortosa, luego pasé al juvenil, de ahí ya jugué en el primer equipo algunos partidos hasta que me firmó el Terrasa en la Segunda A de aquella época. Del Terrasa salí camino al Hércules, luego al Córdoba, y de ahí al Xerez. Aunque también estuve en Yecla y en el San Fernando, mi último equipo ya como jugador.
Se comentó en su presentación que había llegado a ser internacional.
Cierto. Tuve el privilegio de ser internacional por España y representarla en un Mundial en Australia, pero de eso ha pasado mucho tiempo. Los jugadores que iban a aquella selección eran de la misma edad de los Roberto, Zubizarreta, Chendo… Un poquito antes de la Quinta del Buitre y de Míchel, con el que llegué a coincidir. También con Francisco en el Sevilla, Urbano, Bakero… Toda esa gente que llegó a jugar en equipos como Barcelona y Madrid y otros que llegaron hacerlo en Primera como el Hércules, pero no en equipos de arriba.
¿Siempre tuvo claro que después de colgar las botas quería entrenar?
Sí. En cuanto al fútbol vi que estaba bien; posiblemente más en forma cuando lo dejé que cuando jugaba con veintitantos en el Hércules, pero me retiraron las circunstancias. Los equipos pensaron que uno era ya mayor, que no tenía que remunerarse tanto... Fue entonces cuando decidí que, como futbolista, hiciera lo que hiciera ya no iba llegar más arriba o a tener más progresión. Así que me decidí a coger las inferiores en el Xerez. Entrené al infantil, pasé las prácticas, e inmediatamente firmé por el Tortosa en Tercera después de 10 años viviendo en Jerez. Fue mi primer equipo.
Si tuviera que elegir, ¿con qué etapa se queda?
¿Yo? Futbolista. Sin duda. Primero porque eres mucho más joven y vital y ahí llegas con el neceser debajo del brazo, entrenas, trabajas para el equipo, pero tienes las funciones asignadas y te dirigen. Aquí realmente, como entrenador, tienes que decidir sobre las alineaciones, los futuros… Es una profesión muy dura aunque a toda la gente le guste ser entrenador. Pero una vez ha pasado el partido o durante el partido, que es mucho más fácil.
Recapitulando, tampoco le ha ido tan mal en el banquillo. Clubes notables en su currículum y además algún que otro ascenso.
A ver. Mi etapa como entrenador empezó con el Tortosa en las Terres de L’Ebre (Tierras del Ebro), de donde soy yo, intentando subir un equipo al fútbol profesional desde Tercera. El primer año hicimos playoff después de mucho tiempo, 42 años. Entonces no había aún eliminatorias(eran liguillas de cuatro equipos). Estuve después en el Mar Menor, donde también hicimos una liguilla para subir a Segunda B..., y tras ello en la Primera catalana sí ascendí con el Amposta y con el Tortosa… Bueno, ascendimos todos. Sin embargo, en una de estas con el Amposta, se acabó el presupuesto a pesar de que estábamos muy bien situados, y ya decidí salír. Lo hice al Portuense. Un club que estaba ya descendido, pero más que nada por ir a entrenar a Segunda B, que no lo había hecho. Así empezó mi andadura fuera.Con 47. Ahora tengo 57.
Y aquí está. En Aranda. ¿Por qué? ¿Qué le llamó la atención?
Me llama la atención como reto tanto a nivel personal como colectivo. Personal por decir que no quiero terminar de entrenar. Pienso que puedo aún ofrecer cosas. Tengo ilusión, no tengo desidia… Considero además que Aranda es un sitio ideal para poder practicar fútbol y volver a sentir la sensación esa de volver a ascender con un equipo. También además, y por qué no, por el agradecimiento a toda una ciudad que ya de entrada me ha acogido. Po eso vengo a dar lo mejor que tengo y a trabajar. Porque sé que dependo de mucha gente. Yo soy una nimiedad dentro de la Arandina; una parte muy pequeña que no ha sentido nada con ellos. Aquí hay realmente mucha gente que sí tiene ese peso específico. Su sitio. Y eso es lo que les voy a dar. El sitio que merecen para tratar de ascender, jugando lo mejor que podamos y haciendo vibrar al público, porque creo que esa es una de las premisas que todo club debe tener: pensar en el espectador.
Fíjese que le iba a preguntar si conocía el club, pero ya se ha enfrentado a él antes (con el Guijuelo).
Sí. Aunque aquí empatamos. Tuvimos una racha muy positiva de partidos ganados, pero aquí empatamos a cero. Lo recuerdo como si fuera ayer. La Arandina tuvo muchas posibilidades de ganarnos en la primera parte con alguna que otra ocasión, pero después en la segunda fuimos nosotros los que tuvimos las oportunidades y fallamos.
Su predecesor le ha puesto el listón muy alto con números demoledores a pesar de no haber logrado el ascenso. ¿Puede eso pesarle?
Totalmente, pero no tengo ninguna carga. Lo que sí tengo es un gran reconocimiento hacia ese entrenador y hacia esa persona porque con él se han hecho dos temporadones. Un equipo que va décimo y que de repente se mete en liguilla, es porque hace las cosas bien. También cuando al año siguiente vuelve a la carga y hace otro temporadón con sólo 14 goles en contra, quedando por detalles puntuales segundo fuera de la Copa del Rey y siendo el equipo menos goleado de España. Quiero decir con esto que el resultado puede llegar, pero si no consigues el objetivo no significa siempre que hagas una mala temporada. De hecho, el equipo ha estado muy bien trabajado y la realidad es que, si podemos, mejoraremos cosas, pero también nos quedaremos con muchas de las que tenía antes.
Lleva ya unos cuántos días por Aranda. ¿Qué le está pareciendo?
Pues no había tenido el placer de haber estado aquí salvo en el campo. Estos días además hemos tenido mucho trabajo con un trayecto que sólo ha dado para ir de la oficina a casa. He visto poco por eso. Porque tenemos muy poco tiempo y hay que adaptarse, integrarse, confeccionar la plantilla, planificar, conocer a las personas que vamos a tener al lado...
Pasa entonces inadvertido de momento por la calle...
Bueno, yo pienso que paso inadvertido, aunque en realidad si llevas dos días y sales en la prensa, pues es normal que no lo hagas del todo. Alguna vez te conoce la gente. Pero bueno, llevo dos días y estoy encantado con el trato a todos los sitios que he ido.
 ¿Cómo ha sido la primera toma de contacto con la gente del club?
La Arandina es un club que desde fuera se ve como una ciudad volcada con el fútbol. Una ciudad que siempre ha tenido historia futbolística.En mi caso conocía a Luis Mezquita, conocía también a Javier Almendáriz, al presidente… Además, como has dicho, habíamos venido aquí a jugar. Así que surgió la posibilidad, o se habló en un momento determinado, de que el club podía quedar sin entrenador, y en ese momento decidí apostar por ello. Me imagino que habría cantidad de candidatos, pero bueno. Yo presenté la metodología de trabajo, mi plan, y al final decidieron contar conmigo. Algo, por lo que estoy súper agradecido.
Ya ha tenido la oportunidad de ver las instalaciones ¿Qué le parecen?
Me parece que tienen unas instalaciones de un equipo para estar en otra categoría. Tienen dos campos de césped artificial, uno de césped natural, otro con un anexo natural también… Zonas abiertas y de parque… La ciudad deportiva, para ser Aranda y los habitantes que tiene, creo sinceramente que está muy bien y con todo a mano. Los jugadores no tienen que salir para trabajar, por lo que es un sitio idóneo.
Viene de Guijuelo, ¿césped artificial o natural?
Natural. Yo prefiero, aún irregular, un césped natural, que regado no es lo es tanto porque el balón siempre está por arriba, que el artificial. En el artificial el bote va en función del caucho que tiene, cuando ya has pisado mucho es irregular también, y además tiene muchos más riesgos de lesión porque los jugadores no se agarran.
En lo referente a plantilla, tiene 11 futbolistas. Parecen pocos.
Incorporaremos gente. En principio nos vamos a vestir despacio porque tenemos prisa como se dice, pero queremos asegurar. A ver asegurar. Cuando vas tan tarde al mercado, muchas veces te cuesta firmar. Y claro, ahora tienes que empezar la pretemporada y tienes que hacerlo con jugadores para plasmar lo que realmente quieres proponer; también que los jugadores que estén en pretemporada sean los que vayan a jugar. Por ello estos días estamos trabajando para incorporar 4 ó 5 futbolistas más, y que el miércoles puedan estar ya aquí.
Su propuesta contrastará con lo visto estos dos años. ¿Cómo cree que puede ser recibida por la afición?
La verdad es que el juego combinativo, sin eficacia, te lleva a la frase de jugaste como nunca y perdiste como siempre. Entonces, en función de jugadores, rival o campos, tendremos que hacer una cosa u otra. Yo no me cierro sólo a romper líneas de presión y llegar con mucha gente arriba, pero sí a llevar la iniciativa y querer el balón. Creo que eso te hace estar mejor y psicológicamente, también más fresco porque dominas el partido. Por eso para mí el balón es la prioridad, y defender con él, será la clave.