Una nueva avenida histórica del Nela pone en jaque a Villarcayo

A.C. / Villarcayo
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El afluente del Ebro subió más que en la madrugada del pasado 31 de enero y obligó a evacuar a los más de 400 alumnos del colegio Princesa de España. Numerosos negocios cerraron y trataron de atricherarse contra el agua

Los padres tenían que sortear la calle San Roque inundada de agua para acercarse al colegio a por sus hijos. - Foto: A.C.

Muchos creían que lo sucedido en la madrugada del pasado 31 de enero, en que el Nela alcanzó los 154 metros cúbicos por segundo en Villarcayo, era insuperable a corto plazo, pero no fue así. A las once de la mañana de ayer, el deshielo de la nieve provocado por las altas temperaturas le llevó a superar la avenida de hace un mes y alcanzar un nuevo pico histórico de 159,8 metros cúbicos por segundo que anegó buena parte de la localidad y obligó a evacuar a los más de 400 alumnos del colegio Princesa de España.
A las diez y media de la mañana, la dirección del centro y el Ayuntamiento tomaron la decisión de avisar a los padres para que fueran a recoger a los niños de forma paulatina ante el cariz que tomaba el río que para entonces había ocupado las canchas deportivas y el patio del centro, así como todas las calles de acceso. Este hecho provocó constantes escenas de padres cargando a sus niños a las espaldas para sortear la calle San Roque (carretera CL-629), que incluso fue cortada al tráfico ante la altura que tomaba la crecida. El río no llegó a entrar a las aulas, aunque si tocó parte de la cocina y provocó cortes de suministro de electricidad.
En el instituto Merindades de Castilla, más cercano al río, las clases se suspendieron directamente, porque el agua impedía el acceso desde primera hora de la mañana, al contrario de lo que ocurrió en el colegio, donde a las nueve todo tenía apariencia de normalidad. No obstante, en esta ocasión, la activación de la alerta por inundaciones la víspera sirvió para dar numerosos avisos tanto en Villarcayo como en Medina de Pomar y otros municipios afectados, como Trespaderne. Asimismo los voluntarios de la Agrupación de Protección Civil de Villarcayo o los bomberos voluntarios de la Diputación con base en Medina estuvieron desde primeras horas atendiendo todas las incidencias.
La alerta también hizo que numerosos negocios estuvieran ya preparados para frenar el agua, aunque en algunos lugares fue imposible. El agua se hizo dueño una vez más del Centro Joven, la cafetería de la estación de autobuses o el camping y restaurante Las Francesas. Mientras en el colegio el desalojo se llevaba a cabo de forma paulatina, en numerosos negocios de las calles Julio Danvila, Sigifredo Albajara y aledañas se vivían momentos de mucho nerviosismo y tensión. Los establecimientos cerraron sus puertas y trataban de salvarse con sacos de arena o tablas pegadas con silicona en sus accesos. En esta ocasión fue suficiente en la mayoría de los casos, aunque empresarios como Javier Pérez, de la tienda de informática Sistemas X, o María José Álvarez, de Iluminación Margú, pasaron malos momentos viendo sus establecimientos en peligro.
En el camping, su responsable, José Rueda, recordaba como aún no había resuelto los problemas de la última avenida y ahora se encontraba con este nuevo episodio que  había inundado una docena de autocaravanas y el restaurante.

Trespaderne en alerta

Al camping de Trespaderne esta vez no llegó el agua del Nela, pero sus responsables estuvieron en alerta durante toda la jornada y también fueron avisados la víspera de la nueva avenida. En Trespaderne, el río superó con mucho la media de sus crecidas ordinarias y alcanzó a las seis de la tarde su pico más alto con 492 metros cúbicos por segundo y 4,6 metros de profundidad. El pasado día 31 de enero subió a 6,4 metros.
En esta ocasión, el Trueba estuvo más tranquilo y no dio ningún susto, como corroboró el alcalde medinés, José Antonio López Marañón, pero el Nela si hizo temer lo peor de nuevo a la altura del medinés puente de Villanueva. Allí muchos negocios, como la farmacia trataron de poner medios para evitar los daños del agua, que finalmente apenas se salió ligeramente de su cauce.
Para López Marañón, «este nuevo episodio viene a consolidar y reforzar las peticiones que ya hemos enviado al presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro» y que una comitiva de alcaldes de la comarca le trasladará personalmente en la reunión solicitada. A ella llevarán un amplio dossier recopilatorio de todos los daños que han causado las inundaciones este invierno en Las Merindades.