El alza en agroalimentación resiste la caída del automóvil

L.M.
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El aumento de exportaciones de lácteos y carne durante la pandemia maquilla el desplome del 20% de las piezas de coches

Muchas de las mercancías que salen de la provincia lo hacen desde el Puerto Seco de Villafría. - Foto: Alberto Rodrigo

El periodo de estado de alarma en el que estamos inmersos desde el pasado 14 de marzo, hace ya casi tres meses, ha sido un tiempo de contrastes para la industria burgalesa. El confinamiento en casa ha provocado un aumento del consumo de productos de alimentación; antes de decretarse la cuarentena fueron miles los burgaleses que se lanzaron a los supermercados y tiendas en busca de provisiones, mientras que durante las semanas más duras de encierro algunos han aprovechado para innovar -o directamente aprender- a desenvolverse en la cocina. El carácter de pandemia, es decir, a nivel mundial, de la COVID-19, ha provocado un efecto similar en casi todo el planeta, lo que se ha traducido en un aumento de las exportaciones de productos de alimentación, especialmente carne, del 9% entre febrero y marzo. Si en el segundo mes del año salieron desde Burgos mercancías por valor de 17.059.000 euros, al siguiente se elevaron hasta los 18.600.000. Empresas como Campofrío, que tuvo que acelerar su producción al cien por cien en la planta Nueva Bureba, han rendido como nunca, llegando incluso a contratar más personal ante la avalancha de demanda. En total se registraron 361 operaciones.

Otro de los sectores que más empuje ha tenido estos meses ha sido el dedicado a la fabricación de jabones, productos de limpieza o preparaciones para lavar. Si en febrero se exportó mercancías por valor de 453.400 euros, 30 días después se dispararon un 26% hasta alcanzar los 570.6000. Compañías como L’Oreal varió su producción y se puso a elaborar geles desinfectantes, vitales para mantener la higiene en las manos, y que ahora abundan en todos los lugares, tanto públicos como privados (casas, tiendas...). La estadística de las Cámaras de Comercio de España, además, indica que la salida de leche, huevos o productos lácteos se incrementó durante marzo un 17% en comparación con febrero, pasando de los 2,8 millones hasta rozar los 3,3. Flor de Burgos, empresa que suministra a la cadena de supermercados Mercadona, es una de las máximas exponedoras de esta subida de la producción, ya que sus instalaciones no han dejado de producir durante todo este tiempo.

La automoción, a la baja. El sector auxiliar de la automoción es uno de los pilares fundamentales de la economía burgalesa, y también uno de los que más afectado se ha visto por el estado de alarma y el posterior parón obligado de la industria durante dos semanas. De los 17,1 millones que salieron de las fronteras burgalesas durante febrero, 197 operaciones, se pasó en marzo a 14,3 en 181 encargos, un descenso del 17%. 

Otra de las áreas que más castigadas se han visto por el estallido de la pandemia de la COVID-19 es el del caucho y sus manufacturas, con los ejemplos de las factorías de Bridgestone (Burgos capital) y Michelín (Aranda de Duero) como referentes. La salida de neumáticos hacia terceros países se redujo considerablemente, perdiendo hasta una veintena de las operaciones habituales, que suelen rondar las 125. En cuanto a su valor, este cayó un 43%; si en febrero alcanzó los 27 millones, en marzo se quedó en los 15,5, un descenso acusado de más de 12 millones de euros.